La oposición instala la idea de un posible fraude.

Reaccionó así ante el veto de la Casa Rosada a una reforma electoral.
"Están preparando el camino al fraude para las próximas elecciones", fue la advertencia unívoca de la oposición, sorprendida ante el enfático rechazo del Gobierno a instrumentar el sistema de boleta única en todo el país.

Un amplio abanico de partidos políticos opositores presentó ayer un proyecto de ley en ese sentido, y anticipó que solicitará una sesión especial en el Congreso para su debate, no bien se reanude la actividad parlamentaria, el mes próximo. Pretende presionar al oficialismo y exhibir en las bancas el mayor apoyo posible a la iniciativa, que no sólo se ciña a la oposición, sino que abarque también al PJ disidente y -¿por qué no?-, a sectores del oficialismo.

Sin ir más lejos, el diputado Felipe Solá, una de las cabezas del peronismo no kirchnerista, se apresta a presentar en la Cámara baja un proyecto sobre boleta única, en similar sentido al de sus pares de la oposición.

El proyecto de reforma electoral que presentó ayer la oposición consta de tres pilares: la instrumentación de la boleta única como método de votación; la transferencia a la justicia electoral de la organización y control del escrutinio provisional (hoy concentrado en el Ministerio del Interior) y la designación de docentes y trabajadores judiciales como autoridades de mesa.

La iniciativa insumió casi un año de trabajo por parte del Foro para la Reforma Política, integrado por la UCR, la Coalición Cívica (CC), Pro, socialismo, el Movimiento Socialista de los Trabajadores y las fuerzas que lideran Luis Juez y Raúl Castells. .

La boleta única es la vedette de la reforma. En este sentido, se establece una para el cargo de presidente y vicepresidente; otra para senadores nacionales (que contendrá sólo los dos candidatos titulares) y otra para diputados nacionales (que incluirá a los tres primeros postulantes). El resto de la nómina será exhibida en afiches en los lugares de votación y en los medios de comunicación.

"El proyecto hace transparente el proceso electoral y propone evitar el fraude, como sucedió en 2007 con el robo de boletas opositoras", enfatizó Gerardo Conte Grand, de la Coalición Cívica, coordinador de la tarea.

"Esta es una propuesta simple y realizable; la Argentina no puede seguir siendo el único país de América latina con un sistema tan engorroso y confuso", sostuvo Adrián Pérez (CC), mientras su par Federico Pinedo (Pro) desplegaba el ejemplar de un prototipo de boleta única para exhibir su tamaño compacto.

A su lado, el jefe del bloque radical, el diputado Oscar Aguad, desafió al ministro de Justicia, Aníbal Fernández, que había criticado el proyecto: "Si no le gusta, debería decir cuál es su propuesta. Sería bueno qué él y el ministro Randazzo [Florencio] se prestaran a una interpelación parlamentaria".

Si bien no estuvo presente, el diputado Francisco De Narváez (Unión Pro) acompañó la iniciativa. "La gente va a ir a votar contenta y sin temores, como tiene que ser", dijo.

Aunque no se refirió a este proyecto, el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, recalcó estos días que el sistema de boleta única "se aprobó por amplio consenso" en su provincia el año pasado. El gobernador de Santa Fe, el socialista Hermes Binner, también promoverá la boleta única en su provincia, y el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, ya presentó su proyecto en la Legislatura.

"Tarde o temprano, la reforma electoral en la Nación será inexorable", confiaban en la oposición.

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