A la oposición le espera un verano sin vacaciones

Cobos, Macri, Carrió y Sanz, alertas a los movimientos oficialistas.
Nada de desconectar celulares, buscar destinos recónditos sin contacto con la civilización o caminar sin rumbo fijo, con los dedos de los pies colmados de arena y espuma de mar.

Por temor a una jugada del Gobierno, pero también para poder armar sus respectivos futuros políticos sin presiones de horarios ni agendas apretadas, los principales referentes de la oposición decidieron quedarse, esta vez, sin vacaciones largas, más allá de alguna escapada ocasional para recobrar fuerzas.

Habrá reuniones, llamadas telefónicas y mucho armado político a pesar del calor y la humedad porteña, para comenzar a ganarle la batalla en 2010 a un gobierno que tampoco piensa dar tregua.

En el despacho del vicepresidente Julio Cobos están desolados: nada de vacaciones programadas. El mendocino sólo le prometió a su familia unos días de descanso discreto en lugar a confirmar. En cambio, la agenda política está más que confirmada: la costa atlántica, Córdoba y algún destino turístico de la Patagonia servirán para sumar apoyo de radicales e independientes para no perder visibilidad política.

"El radicalismo no se toma vacaciones", afirma Ernesto Sanz a LA NACION, sin sonreír. El flamante titular del comité nacional de la UCR quiere tiempo para ordenar su partido y consolidarlo como opción presidencial. Por eso, estará tres o cuatro días por semana en Buenos Aires, y el resto lo pasará en su San Rafael natal. "Hace falta una oposición homogénea y potente", suele repetir Sanz, temeroso de que alguna jugada del Gobierno, algún decreto de necesidad y urgencia (DNU) o iniciativa polémica aún por definir los encuentre mal parados.

Descanso y postas

Luego de unos días de descanso en Mar del Plata y Resistencia, Elisa Carrió volverá a instalarse en su departamento de Barrio Norte. Tareas legislativas e investigaciones de las que por ahora no da pistas la mantendrán ocupada. Integrantes de la conducción de la Coalición Cívica, como Adrián Pérez, Gerardo Conte Grand, Alfonso Prat-Gay y Patricia Bullrich se turnarán para tomarse unos días. "Estaremos atentos. El Gobierno ya vetó dos artículos de la reforma política y usó DNU. Puede plantear otros temas, tratando de pasar por encima de los otros dos poderes", advirtió Bullrich.

El espacio de centroderecha tampoco piensa pestañear. Mauricio Macri avisó que en enero recorrerá Buenos Aires barrio por barrio para recuperar terreno perdido. Al igual que otros funcionarios porteños, como su secretario de Gobierno, Marcos Peña, se tomará unos días la semana que comienza, para retomar tareas a principios de enero.

El socio de Macri en Unión-Pro, Francisco de Narváez, será una de las excepciones de la oposición: mudará su comando a la costa atlántica a partir del 4 de enero. Asentado en Cariló junto con su esposa, Agustina, y tres de sus hijos, recorrerá diariamente una localidad importante y preparará un 2010 en el que deberá tomar decisiones trascendentes.

Otras figuras peronistas también dejarán de lado ojotas y bronceador. El puntano Alberto Rodríguez Saá, de regreso de la cumbre del cambio climático, avisó a sus colaboradores que pospone sus vacaciones hasta junio. El ex jefe de Gabinete Alberto Fernández viajará a Estados Unidos, pero se quedará buena parte del tiempo en Buenos Aires. El ex jefe de gobierno porteño Jorge Telerman prepara su vuelta a través de su nuevo partido, Actitud Buenos Aires. Al igual que muchos opositores, tendrá menos descanso y más política.

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