Una oposición que no encuentra el rumbo

Hace varios meses que la oposición política en esta localidad "hace la plancha" y no logra armar una estrategia electoral, si es que tal vez pretenda ubicarse en los primeros lugares, y arrebatarle el gobierno al intendente Javier Bertoldi en 2011.
Por un lado, el MPN –acostumbrado a desplegar su política con fondos públicos y a través de los cargos electivos- está desactivado. Asimila la política como un trabajo rentado, y no como una vocación, y así se desmovilizó el 80% del partido.

Por otro, las fuerzas progresistas que quedaron afuera del reparto de la Concertación Neuquina casi no tienen adhesión, sólo se limitan a criticar desde la "clandestinidad" al no tener un plafón electoral y "caras nuevas" para mostrar en la calle.

Es tan grande el desinfle militante, que el partido provincial no logra sintetizar una propuesta firme y convincente, sin que sus "contreras" le achaquen la larga lista de las calamidades que se cometieron en ocho años, sin progreso y desarrollo. Salvo excepciones se afianzó el control bertoldista.

En el Concejo Deliberante, los ediles del MPN se convirtieron en "libres pensadores". Al contrario de lo que sucedía cuando eran gobierno, hoy trabajan cada cual de acuerdo a la circunstancia, más allá de los proyectos.

Esa actitud ha beneficiado a Bertoldi, quien logró dividirlos por defecto, y convertir a todo el cuerpo en una sucursal del Ejecutivo, donde los proyectos salen, más allá de las críticas y escenas mediáticas con altos contenidos de escándalo público.

Alguien dijo por ahí que "para ser hay que hacer", y hoy el jefe comunal goza de su existencia gracias a las pocas acciones, mientras que el emepenismo se lamenta de haber transitado el camino inverso: hizo muy poco y quiere ser.

Es tanto el desconcierto que tienen los ediles, que no quieren actuar, hasta tanto no se aclare el panorama provincial, donde entre el gobernador Jorge Sapag y el kirchnerismo, hay una alianza de conveniencia mutua, con posible futuro electoral.

Pero mientras tanto, Bertoldi avanza casi sin oposición. Salvo por la nueva unidad opositora "al efecto" formada por el ex oficialista Mario Acuña (Frente Democrático por Centenario, ex MPN) y el concejal emepenista Vicente Consoli, el Ejecutivo tiene una mayoría automática de apoyo a la gestión. Pero la sociedad ya los identificó no como las caras de un proyecto político alternativo, sino como la unión de fuerzas para desbancar al kirchnerismo.

¿Nahuel por Egea? La especulación de que un radical presida el Deliberante causa tanto pánico ente los bertoldistas, que son capaces de hacer cualquier cosa para evitarlo, incluso, sellar una alianza con el MPN, antes de que alguien se convierta en "el Julio Cobos de Bertoldi", aunque ese rótulo ya lo tiene el edil Mario Acuña.

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