La oposición criticó el momento elegido para enviar el proyecto

Coincidieron en que debió haberse esperado al recambio parlamentario.
Los principales referentes de la oposición cuestionaron ayer el proyecto de reforma política del Gobierno, por la falta de credibilidad en materia de calidad institucional de Cristina Fernández de Kirchner ("es la misma administración que promovió las candidaturas testimoniales", señalaron) y el momento elegido para presentarlo al Congreso, a sólo 6 semanas de que cambie la conformación de las cámaras de Diputados y Senadores. Sin embargo, los expertos en derecho constitucional prefirieron guardar cautela y no pronunciarse, al menos hasta no leer el texto completo girado al Parlamento.

"Después de la crisis de 2001/02, se facilitó mucho la incorporación de nuevos partidos y algunos de los llamados sellos de goma. Hay que buscar una forma de ordenar esa situación", evaluó Ricardo Gil Lavedra, radical y diputado electo. El constitucionalista le explicó a Clarín que prefería revisar el texto en profundidad para explayarse al respecto. Gerardo Morales, titular de la UCR, apuntó que "la Presidenta debería recordar los ingentes esfuerzos que el kirchnerismo hizo para destrozar el sistema de partidos políticos". En línea con sus aliados de la Coalición Cívica, observó que el tema "no es prioritario, porque la agenda política reclama el tratamiento de la cuestión social, productiva y federal".

Por su parte, Elisa Carrió fustigó a la Presidenta y le pidió que "deje de montar escenarios mentirosos al servicio de la conservación del poder" y "que reconozca que ha perdido las elecciones" legislativas de junio.

El constitucionalista Daniel Sabsay tampoco tenía el texto en sus manos y se abstuvo de formular juicios tajantes. "Para que una reforma política tenga cierta validez, es necesario limitar el rol del ministerio del Interior. En México o Costa Rica, hay institutos electorales independientes que observan la organización y el control de los partidos, además de las campañas electorales. Deberíamos ir en esa dirección", expresó.

Francisco De Narváez manifestó, a través de un comunicado, que "la reforma impide el cambio, porque pone trabas a la posibilidad de competir de los nuevos partidos y los candidatos independientes, favoreciendo las prácticas del clientelismo y el poder de los aparatos". Hace dos semanas, su mano derecha, Gustavo Ferrari, temía un acuerdo del justicialismo y la UCR sobre esta cuestión.

"El sistema vigente está profundamente pervertido y nadie entiende nada", advirtió Alberto García Lema. "Para hacer declaraciones sobre la reforma con propiedad es preferible conocer el texto en profundidad", reflexionó. "El timming con que se lanza la reforma, a un mes y medio del recambio parlamentario, hace que se lo vea complicado", advirtió.

El arco de centroizquierda objetó la iniciativa del Gobierno. "Se esconde el degüello de las fuerzas pequeñas", aseveró Pino Solanas. Rechazos del mismo tenor fueron pronunciados por la socialista Silvia Ausburger y el ex ARI Carlos Raimundi (que viene votando junto con el kirchnerismo en varias leyes clave).

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