La oposición se une contra el megaplán

Todos los bloques rechazan la propuesta, incluso los que apoyaron la reforma previsional; el oficialismo apura el tratamiento.Por: Laura Serra
Es el típico proyecto de ley ómnibus: extenso, con 47 artículos en total, que combina los distintos tópicos, desde el polémico blanqueo de capitales hasta la no menos controvertida moratoria impositiva y previsional, y la regularización del trabajo en negro. Todo condensado en una sola iniciativa al que el oficialismo dará máxima celeridad en el Congreso, con el objetivo de convertirla en ley antes de Navidad.

La oposición, en sus variadas vertientes, anticipó a LA NACION su rechazo. El hecho de que se trate de un paquete único y cerrado no les da otra alternativa, admiten, pues no pueden en nombre de regularizar el trabajo en negro y evitar la desocupación, avalar que se abra una puerta al lavado de dinero, como advierten que ocurriría con el blanqueo de capitales, o el cierre de causas judiciales en curso por la moratoria impositiva que propone el Gobierno. Además, la mayoría de los opositores se muestra escéptico y duda de que las herramientas propuestas ejerzan mayor impacto en los objetivos que pregona el oficialismo.

Los diputados kirchneristas apurarán los motores y, para este martes, citaron a las comisiones de Presupuesto y de Legislación Laboral a los ministros de Trabajo, Carlos Tomada, y al jefe de la AFIP, Claudio Moroni. El jueves emitirán el dictamen para votarlo en la primera semana de diciembre. Después, seguirá curso en el Senado.

En principio, el oficialismo no se plantea modificaciones de fondo al proyecto; podría haber algún retoque o agregado al texto que surja del debate legislativo, como algún incentivo adicional para los empleadores en regla, aseveraron a LA NACION encumbradas fuentes kirchneristas de la Cámara baja, pero nada está definido aún. Lo que sí está definido es que los tres ejes básicos del proyecto (moratoria, blanqueo de capitales y regularización del trabajo en negro) se mantengan incólumes y unidos en el mismo paquete.

"La idea es mantener la integralidad de la propuesta, que apunta a mantener el empleo en el país en plena crisis financiera internacional", sintetizó el jefe del bloque oficialista de diputados, Agustín Rossi (Santa Fe).

Sin aliados

De no instrumentarse modificaciones de fondo al proyecto, el oficialismo ahuyentará potenciales aliados, como el bloque de Solidaridad e Igualdad (SI) de Eduardo Macaluse y Claudio Lozano (CTA). "La única medida rescatable del proyecto es la regularización del trabajo en negro, aunque creo que no tendría ningún impacto. Pero no por esta medida vamos a premiar con el voto a la fuga de divisas ni la condonación de deudas de empresas", sostuvo Lozano.

En similar sentido se pronunció el justicialista disidente Jorge Sarghini (Buenos Aires): "El blanqueo de capitales y la moratoria son dos malas medidas planteadas de la peor manera, que no alientan al sostenimiento del nivel de empleo y agregan mayor desconfianza al sistema".

De no sumar nuevos aliados, el oficialismo quedará reducido a exhibir a la sociedad una ley aprobada con los votos justos.

La oposición, a diferencia de lo que pasó con la estatización de las jubilaciones, comenzó a amalgamarse en torno a una única postura: el rechazo. "Lo debatiremos internamente, pero en principio iríamos por el rechazo total -sostuvo el jefe del bloque de diputados radicales, Oscar Aguad [Córdoba]-. La iniciativa adolece de serias deficiencias jurídicas y legales, además de significar una amnistía para quienes evadieron y violaron las normas."

En similar sentido opinan en el bloque Pro, en el que dicen que "la Argentina podría convertirse en el principal lavadero del mundo".

Patricia Bullrich (Coalición Cívica) también criticó el proyecto: "No avalaremos ni el blanqueo de capitales ni la moratoria impositiva; ambas medidas desalientan la inversión genuina y premian a los corruptos y evasores".

PROYECTO ÓMNIBUS

Moratoria: según el proyecto de ley, contempla a todas las empresas y a los particulares que tengan deudas con la AFIP al 31 de diciembre de 2007. El acogimiento al régimen producirá la suspensión de las acciones penales en curso. El plazo para acogerse será de 6 meses. Propone una quita sobre los intereses de la deuda, que llega al 70% para los que ingresen durante los primeros dos meses. Decrece hasta el 50% en el sexto mes. El requisito es mantener el plantel de trabajadores y pagar el 6% del capital adeudado. El resto, en 120 cuotas al 0,75% mensual.

Blanqueo de trabajadores: en el mismo proyecto, se propone la eliminación de las deudas previsionales acumuladas y de las consiguientes multas, infracciones y sanciones para los primeros 10 trabajadores en negro que sean blanqueados. Se le reconocen a los empleados blanqueados cinco años de aportes hacia atrás. A partir del trabajador 11, el empleador deberá regularizar su deuda. Para quien cree nuevos puestos, se reducirán a la mitad las contribuciones patronales durante el primer año, y un 25% en el segundo.

Repatriación de capitales: el dinero que ingrese al blanqueo deberá quedar depositado en una entidad financiera por al menos 2 años, salvo que se destine a inversiones en el país. La transferencia del dinero deberá pagar las tasas de entre el 1 y el 8 %. Los contribuyentes no deberán declarar la fecha de compra de los activos que se blanqueen. Tampoco el origen de esos fondos. Quedan liberados de toda eventual acción judicial.

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