En la oposición buscan cómo recuperar aire antes de diciembre

Por Jorge Sosa

Habrá que medir con atención esta semana lo que ocurra en los bloques no kirchneristas en el Congreso, para calcular cómo operará de aquí a fin de año la oposición al Gobierno.

La sensación que se consolidó estas horas en las cabezas de los principales referentes, que hace menos de dos meses festejaban la derrota electoral de Néstor Kirchner, es que este jueves -si el Senado aprueba finalmente la prórroga de las facultades delegadas y da visto bueno al proyecto oficial sobre superpoderes- se estará cerrando el primer capítulo de la recomposición kirchnerista poselectoral. Un escenario incómodo, en el que ven escurrirse el efecto de las urnas, comprobando además que el mentado diálogo político con la Casa Rosada tampoco les resulta. Más de allá de la pelea mediática sobre quién sabía antes que todo eso no iba a funcionar, y quién siguió o no la receta adecuada, la pregunta que empezó a ganar terreno es cómo recuperar aire antes del recambio parlamentario de diciembre. Es decir, antes que lleguen los nuevos legisladores en un número menos favorable al oficialismo. Llegar a esa fecha con mejor capital aparece ahora como un impensado derrotero, y la inquietud incluye también a sectores del peronismo distanciados del matrimonio K.

Elisa Carrió reunirá el viernes a sus fieles. Se habla de la fundación de un nuevo partido político, más cercano a sus pretensiones de mantener el control partidario y más lejano de lo que ven como una ostensible inclinación del radicalismo a facilitarle al Gobierno su recuperación política en el Congreso. Sus intérpretes aseguraban ayer que no se trata de un nuevo partido, sino más bien de una suerte de "normalización" del ex ARI. Sea como fuere, este viernes Carrió los reunirá para comunicarles formalmente sus nuevos planes políticos: generar hechos que revitalicen su perfil opositor ante lo que considera una oportunidad perdida, tras las elecciones, de condicionar los pasos de la gestión Cristina. "Lilita está triste porque la oposición ayudó a que eso ocurriera", dicen en su entorno. La oposición de la que hablan incluye, claro, a sus socios del Acuerdo Cívico.

"Yo creo que sí", fue la escueta respuesta del radical Gerardo Morales, cuando le preguntaron ayer si preveía que esta semana el Gobierno consiga el número suficiente de votos para aprobar su proyecto en el Senado. Apuntó a los senadores de Neuquén y Tierra del Fuego. Sobre ese escenario ya previsible giró la conversación reservada que tuvieron el miércoles pasado Morales y Carrió, hasta ahora todavía socios, almorzando pastas en el departamento de Lilita. Después de los reproches se prometieron respaldo mutuo y mantener a flote la hermandad parlamentaria de sus bloques de diputados. Eso es lo que estará a prueba esta semana, una vez que Carrió avance en la conformación de su nuevo partido y que se blanqueen las facturas de otro traspié frente al Gobierno. En estos días, Morales deberá además manejar su equilibrio con Julio Cobos, más concentrado por ahora en fomentar sus candidatura presidencial antes que en los trajines parlamentarios.

El alerta que movió a Carrió -aseguraban ayer- fue el rumor creciente de la probable llegada del histórico Raúl Baglini a la presidencial del Comité Nacional de la UCR. Baglini es conocido ahora por su cercanía al armado de Cobos -archirrival de Carrió-, pero más por ser autor del teorema que lleva su nombre: cuanto más cerca del poder, más moderadas las acciones.

El radicalismo recibió el viernes último carta del ministro Florencio Randazzo declarando cerrada la primera etapa del diálogo político y prometiendo segunda etapa para la semana próxima. Les pidió la designación de un técnico con autoridad para conversar en comisión sobre la reforma política. Morales pegó el portazo público, pero averiguará en las próximas horas si el nuevo intento oficial de acercamiento incluye alguna receta de diálogo con agenda más amplia y con Aníbal Fernández como anfitrión. También lejos del diálogo, el camino elegido por figuras como Macri y Reutemann para retomar protagonismo ha sido el de empezar a mover las candidaturas 2011.

La Casa Rosada esperará a que pase la definición del Congreso antes de reactivar cualquier contacto. Mientras, cavila si extiende la invitación a los partidos para sumarse al Consejo Económico y Social. Otra vez, el radicalismo entiende que, si se confirma, no podrá decir que no. Paradójicamente, la movida podría resultar para el Gobierno, a propósito o no, una vía más para dividir la tropa opositora si en ese espacio no se ordenan los ánimos políticos.

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