La oposición busca frenar el plan oficial en el Congreso

Rechazarán un adelanto de comicios; definiciones de Pro y el PJ disidente
Todavía sorprendida y descolocada, la oposición buscará conciliar contra reloj una postura para afrontar el inminente debate en la Cámara de Diputados del adelantamiento al 28 de junio próximo de las elecciones legislativas nacionales de medio término que, según la ley vigente, deberían celebrarse el último domingo de octubre.

Esta situación no hace más que favorecer las aspiraciones del kirchnerismo de convertir en ley cuanto antes la sorpresiva movida que el matrimonio presidencial realizó en el tablero político nacional hace tres días. La idea de máxima es tratar de sancionar la ley este viernes -hoy ingresará el proyecto en el Congreso-, aunque todo indica que el Senado sólo podrá aprobarla la semana próxima.

Por lo pronto, el oficialismo intentará emitir dictamen mañana en la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados al proyecto que Cristina Kirchner prometió enviar hoy al Congreso.

Mientras esto ocurre, en la UCR, la Coalición Cívica y el Socialismo, que ya anticiparon su rechazo cerrado al proyecto, impera un fuerte clima de resignación. "No creo que el oficialismo tenga inconvenientes en alcanzar la ley", admitió a LA NACION un encumbrado diputado de la oposición que buscará llegar al número para rechazar la propuesta oficial.

En el mejor de los casos, hasta ahora, la oposición cree que podría acercarse a los 120 votos, una cifra que igual no alcanzaría para impedir la aprobación de la iniciativa en la Cámara baja, ya que hasta ahora la bancada que conduce el kirchnerista Agustín Rossi (Santa Fe) parece tener los 129 votos positivos que exige la Constitución nacional para modificar el régimen electoral vigente.

De todas maneras, al oficialismo no le sobran demasiados votos. Precisamente, restarle apoyos al kirchnerismo será la siguiente etapa a la que pretenden apostar algunos referentes de la oposición. Claro, siempre y cuando antes logren ponerse de acuerdo.

Hoy comenzarán a definirse las posturas de los otros bloques que no comulgan con las políticas del Gobierno, cuyo aporte podría ser fundamental para conocer la fuerza con la que contará la oposición a la hora en que la discusión llegue al recinto.

Reunión clave

En este escenario serán fundamentales las reuniones que mantendrán esta tarde el interbloque compuesto por el macrismo (Propuesta Republicana) y el peronismo disidente de Francisco de Narváez y Felipe Solá, por un lado, y de Solidaridad e Igualdad (SI), por el otro.

Todo indica que los ex seguidores de Elisa Carrió se inclinarían por rechazar el proyecto. "No es un tema que nos interese, creemos que hay otros problemas más importantes que discutir, como el crecimiento de la pobreza, la necesidad de generar empleo y la inseguridad", afirmó ayer a LA NACION el jefe de esa bancada, Eduardo Macaluse (Buenos Aires).

Sin embargo, Macaluse también consideró que "no parece bueno que se cambien las reglas de juego", con lo cual adelantó, por lo menos a título personal, su oposición a avalar la modificación del Código Electoral que impulsa la Casa Rosada. Si esta postura se impone, la oposición sumará una decena de votos contra el adelantamiento de las elecciones: siete miembros de SI más los dos representantes de ARI de Tierra del Fuego y el diputado Claudio Lozano (Proyecto Sur-Capital Federal).

Más complicado aparece el escenario en el conglomerado macrista-peronista que componen Propuesta Republicana (Pro), Unión Peronista, de Solá, y Unión Celeste y Blanco, de De Narváez, que suman algo más de una veintena de legisladores y también se reunirán esta tarde.

El clima en este sector no es el mejor. Mauricio Macri sigue sin definir abiertamente su posición sobre el adelantamiento de las elecciones, lo cual se traduce en una clara división entre sus legisladores.

En el peronismo disidente también hay tensión. El diputado De Narváez dijo abiertamente que estaba a favor de anticipar los comicios. Pero quedó pocas horas después desubicado cuando Solá rechazó la movida del Gobierno de manera tajante. En las últimas horas el empresario intentó achicar la brecha con su flamante socio y afirmó que había hablado a título personal y no de la sociedad, pero las diferencias existen y será difícil saldarlas

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