La oposición busca acuerdos y nombres para solventar sus expectativas

La oposición busca acuerdos y nombres para solventar sus expectativas
Muchas cuentas pendientes de cara a las legislativas.

El fin de año llegó convulsionado. Los saqueos orquestados, la puja judicial con Clarín, la Cámara Civil y Comercial y la Corte Suprema por las nuevas dilaciones en la causa por la ley de medios, el retorno de la fragata “Libertad” y la renovada tensión con los fondos buitres hace que el 2012 no se vaya en un lento fade off sino que, por el contrario, el 2013 arrancará con oleaje. En este escenario, los distintos espacios opositores se reacomodan para lo que viene: las elecciones de media gestión.

PJ disidente

El PJ tiene que superar su karma: conseguir un líder que los posicione en el mapa electoral. A fines de noviembre, los dirigentes de mayor peso en este espacio llegaron a un coqueto salón en el barrio porteño de Retiro. De allí salieron dos directivas: una es empezar a recorrer el país, “caminar el terreno electoral”, prefieren decirle; la otra, más compleja, es encontrar ese apellido del que colgarse en la era posduhaldista. Paradójicamente, los nombres se repiten. “Sería importante que puedan sumarse Daniel Scioli y Sergio Massa. Nosotros los esperamos pero mientras tanto seguimos avanzando”, avisó en esos días Enrique Thomas, presidente del interbloque en la Cámara baja.

Pero sus expectativas tienen otro nombre. El “mesías” que espera gran parte de estos dirigentes gobierna Córdoba y se llama José Manuel de la Sota. Y el “Gallego” parece dispuesto a lanzarse por la presidencia en 2015. Lo que no dio aún son señales de que dará su aval para que caminen las provincias, desde el año que viene, flameando su bandera.

En ese marco, generó expectativas y especulaciones la cumbre que el gobernador Daniel Scioli protagonizó en la sede porteña del Banco Provincia con cuatro diputados del peronismo opositor y dos disidentes (Facundo Moyano y Jorge Yoma) que, por el momento, se mantienen en el Frente para la Victoria (FPV). Entre ellos estuvo Francisco de Narváez, que frustrado –por ahora– su intento de rearmar Unión-PRO con Mauricio Macri, cada vez mira con más atención al ex motonauta, su verdugo en los últimos dos intentos del “Colorado” por llegar a la gobernación.

Ese cónclave podría tener una primera reacción palpable: Alberto Roberti, diputado nacional y dirigente petrolero, cada vez más alejado de De Narváez (quien patrocinó la lista que lo llevó al Congreso), adelantó su salida del bloque del Frente Peronista con duras críticas hacia ese espacio y lanzó: “Adhiero a que De Narváez se involucre con Daniel Scioli o Sergio Massa”. Un camino similar encaró Facundo Moyano, otro de los que se sentó a la mesa del gobernador en su despacho del BaPro. Citó a Scioli y al intendente de Tigre como quienes “han puesto la cara y el cuerpo en los momentos más difíciles”.

FAP

El Frente Amplio Progresista (FAP) deberá en 2013 enfrentar sus propios demonios: dirimir las pujas internas y las diferencias, cada vez más amplias, que viven entre los partidos que lo conforman. Y el cierre del año, lejos de traer paz, lo que aportó fueron nubes: al brindis organizado en el Cemupro, el thinktank del Partido Socialista, llegaron pesados nombres del radicalismo y la Coalición Cívica (CC-ARI), dos sectores con intenciones de juntar fuerzas con el frente de centro izquierda, pero también rechazados por una porción importante de esa coalición. En su interior conviven los que están dispuestos a jugar junto a la UCR y la CC-ARI.

Los más interesados son los socialistas, mandatados por Hermes Binner, quienes ya formaron en 2009 el disuelto Frente Cívico y Social (FCyS) con un rendimiento valorable (fueron terceros en Capital y provincia de Buenos Aires promediando 20 puntos, aunque no pasaron de un virtual empate en Santa Fe, las tierras que gobernaba Binner). Pero no son los únicos. “Nuestros dos grandes adversarios son PRO y el kirchnerismo”, advirtió Humberto Tumini, líder de Libres del Sur, quien la semana pasada estuvo reunido en privado con Ricardo Gil Lavedra en el hotel Savoy de la avenida Callao y quien posó cómodo, copa en mano, con Alfonso de Prat Gay.

Las respuestas no tardaron en llegar. “Avanzar en una alianza con gente con la que no todos acordamos frena la construcción del FAP”, arrancó Horacio Alcuaz, secretario adjunto del GEN. “Creemos que es una mirada limitada y no tiene que ver con las razones por las que fundamos el FAP, que es profundizar el progresismo junto a los sectores desencantados con el proyecto nacional, junto a Proyecto Sur y a las fuerzas independientes de izquierda”, lo siguió Claudio Lozano, uno de los líderes de Unidad Popular.

PRO

El macrismo tiene dos obsesiones: la Ciudad y la provincia de Buenos Aires. En sus cálculos, necesitarán en los dos principales distritos del país un excelente resultado electoral si su líder, Mauricio Macri, quiere llegar con chances a las presidenciales 2015.

Antes de marzo deberían encontrar un candidato sólido en terreno bonaerense, que hasta ahora no aparece. Mandaron a medir al intendente de San Isidro, Gustavo Posse, y al economista Carlos Melconián pero los resultados no fueron para nada buenos.

De hecho, hay un sector que sigue alentando la posibilidad de que el jefe de Gobierno se exponga a las urnas en la provincia, como un primer round electoral consagratorio. Eso dejaría la jefatura de Gobierno en manos de María Eugenia Vidal, que ganaría enteros en la carrera por la sucesión.

En la Ciudad deben resolver cuanto antes si van a desdoblar las elecciones locales. PRO quiere dejar de ceder en la Legislatura y para lograrlo necesita mayoría propia. Para eso, calculan, necesitan una victoria amplia. Y ese resultado sólo llegaría con comicios diferenciados. “Al elegirse diputados y senadores, va a haber multiplicidad de ofertas electorales. Necesitamos achicar esa pelea”, entiende un importante operador macrista.

Por lo pronto, quieren que el manejo del subte se transforme en la cara del Gobierno porteño. Por eso cerrarán dos meses la línea A y demoran la apertura de tres estaciones que están listas hace tiempo. Intentarán mostrar medidas de alto impacto para mejorar una imagen de Macri que terminó golpeada el 2012.

UCR

Luego de unos días de descanso, Ricardo Alfonsín se subirá a su auto la próxima semana junto a su ladero y compañero de banca en Diputados, Miguel Bazze.

El plan es recorrer –literalmente– la provincia para acercarse a las tropas radicales dispersas. El primer objetivo es llevar tranquilidad. Luego del fracaso en la alianza con el sector del peronismo que encarna Francisco de Narváez y de mostrarse junto a Hugo Moyano en varias oportunidades sobre el final del año, el ex candidato a presidente irá en persona a aclarar que el plan de la UCR es encarnar un proyecto propio. Y que si bien no descarta alianzas, en caso de alcanzarlas será con espacios afines y progresistas.

El presidente del radicalismo, Mario Barletta, anticipó a su vez que el objetivo para 2013 será “fortalecer la posición en el Congreso” para “liderar un proyecto alternativo” al kirchnerismo. Para eso, el radicalismo necesitará una elección fuerte en los principales distritos. Sobre todo por lo que pone en juego: 28 de sus 41 diputados ponen su banca en juego más otros 3 sillones en el Senado. Y los antecedentes no son los mejores. En 2011 sacó el 11,5% en la provincia de Buenos Aires, el 7% en Capital Federal, el 20% en Córdoba, el 22% en Mendoza y el 6,6% en Santa Fe.

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