La oposición apura un acuerdo para controlar el Congreso

Buscan frenar la embestida oficialista tras la derrota de Kirchner en junio. Quieren que la Cámara baja refleje la nueva relación de fuerzas. Y exigirán el 60% de los lugares en las comisiones. Un giro en el discurso para seducir al centroizquierda.
"Si no les sacamos el manejo de las comisiones, nos van a seguir llevando puestos". En una reunión entre opositores, la frase encendió una alarma por el plan del oficialismo para mantener el control parlamentario y también funcionó como argumento para la necesidad de caminar hacia un acuerdo, algo complicado entre los diversos -y con competencia entre sí- sectores antikirchneristas.

A partir de esa preocupación común, los principales referentes de la oposición en el Parlamento acordaron avanzar con una estrategia de consenso sobre la nueva relación de fuerzas en la Cámara de Diputados y también para pulir la agenda de temas que buscarán llevar al recinto. Por esos dos caminos, y sacando cuentas finas sobre los números que tendrá cada bloque, ya pusieron en marcha el plan para romper con la hegemonía oficialista en el Congreso a partir del 10 de diciembre.

Bloques que se arman y otros que se desarman, pases del oficialismo a la oposición (como los peronistas enterrianos, chubutenses y pampeanos) o viceversa (los casos de la correntina María Areta o el bonaerense Julio Ledesma), la arremetida del kirchnerismo para aprovechar las últimas semanas de supremacía parlamentaria, la creación de comisiones bicamerales que apenas funcionarán algunas semanas, los reclamos para que algunas decisiones se concreten después del recambio. Entre las situaciones que configuran el paisaje de una transición más prolongada que la habitual, se sucedieron reuniones entre los principales referentes de la oposición con la mirada en el nuevo escenario.

La diputada electa Elisa Carrió y Adrián Pérez -jefe de bloque de la Coalición Cívica- se encontraron con Felipe Solá, que desde diciembre intentará aglutinar la dispersión del peronismo disidente, al menos en el Congreso. También hubo contactos entre esos dos sectores y Ricardo Alfonsín -disputa la titularidad de la bancada radical con Oscar Aguad-, el macrista Federico Pinedo y el socialista Roy Cortina. El martes habrá otra cumbre dentro del Acuerdo Cívico y Social, y en los próximos días seguirán las conversaciones cruzadas, que podrían incluir en algunos casos a los jefes partidarios.

Aunque hay consenso en que no se buscará avanzar sobre la presidencia de la Cámara, uno de los objetivos de los opositores es llegar con una posición común a la discusión sobre la nueva relación de fuerzas en la Cámara. Exigirán el 60% de los lugares en las comisiones clave en las que se discuten los proyectos antes del recinto y también la titularidad de algunas. Se trata de una instancia parlamentaria clave, porque si el oficialismo mantiene la mayoría quedará en condiciones de bloquear dictámenes y la oposición tendría que recurrir a sesiones especiales para impulsar sus iniciativas.

Entre los temas que empezaron a consensuar, la oposición incluyó reclamos propios de los sectores de centroizquierda, un espacio que ha sido funcional a la estrategia del kirchnerismo en el tratamiento de leyes clave de la transición, como la ley de medios.

El primer paso es el proyecto de asignación universal por hijo para enfrentar la pobreza. Algunas de las ideas que amasa la oposición hablan de la creación de comisiones especiales para investigar casos de corrupción y obras públicas no concluidas, el saqueo de recursos naturales y el deterioro del sistema ferroviario, Aerolíneas Argentinas, parecen a la medida de Fernando Solanas, que se suma a la Cámara en diciembre.

La agenda de los referentes opositores incluye la reestructuración de la ONCAA y la política agropecuaria, proyectos de incentivos para pymes, la revisión de la ley de medios, la reforma del Consejo de la Magistratura y la normalización del INDEC, entre otros puntos. Como objetivo de máxima, apuntan a conseguir los dos tercios de la Cámara para bloquear los eventuales vetos de Cristina Kirchner.

El kirchnerismo ya dejó trascender su intención de conservar la mayoría en las comisiones que considera más importantes, como Asuntos Constitucionales, Presupuesto, Defensa, Legislación General, Comunicaciones y Relaciones Exteriores, y "entregar" el resto a la oposición. "Vamos a mantener el control en seis o siete. Si no, ¿de qué manera pretenden que gobernemos?", se escuchó en el despacho de Agustín Rossi, el titular del bloque oficialista.

El porcentaje de 60% que fija la oposición surge de la nueva conformación de la Cámara.

Desde diciembre próximo, el oficialismo rondará los 90 diputados (las cifras son estimadas porque, como en el fútbol, el libro de pases se mantiene abierto), con unos 20 aliados. Los bloques de la llamada oposición dura se entusiasman con alcanzar el quórum propio (129) a partir del siguiente cálculo: los radicales (contando los cobistas) superarán los 40; el conjunto del peronismo disidente reunirá una cifra similar; 20 tendrá la Coalición Cívica; 12 el PRO; 6 el socialismo; 5 el GEN de Margarita Stolbizer y 5 el Partido Nuevo de Luis Juez. El resto, unos 20 diputados de centroizquierda, independientes o de partidos provinciales no aliados al Gobierno, cotizará su voto porque podrá inclinar la balanza para uno u otro lado.

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