La oposición anunció que no irá al lanzamiento de la reforma política

Hay rechazo a avalar un proyecto cuyo texto desconocen. Para el Gobierno, es "especulación".
No logran articular políticas de largo alcance. Pero si en algo alcanzan algún consenso los principales partidos de la oposición es en dejar plantado al Gobierno.

Ayer, en fila, comenzaron a anunciar su rechazo a la invitación para participar del acto de presentación del proyecto de reforma política que la Presidenta realizará mañana en la Casa Rosada.

El proyecto -la última gran apuesta oficial antes del recambio legislativo- aspira a establecer controles más rigurosos para garantizar la existencia real de los partidos políticos, un sistema de primarias obligatorias y simultáneas como "rueda eliminatoria" de las elecciones para cargos nacionales y nuevas reglas de financiación estatal, tanto para la actividad de los partidos como para la publicidad electoral en medios audiovisuales.

En diferentes despachos de la Casa Rosada insistían ayer en que los lineamientos generales del proyecto habían surgido de las propuestas que acercaron los diferentes partidos a la ronda de diálogo que abrió Florencio Randazzo tras las elecciones. Por eso, lamentaban el rechazo a participar del lanzamiento y lo interpretaban como una especulación política.

Desde la oposición hubo algunos elogios a ideas aisladas que trascendieron del proyecto de "ley de la Democratización de la Representación Política, la Transparencia y Equidad Electoral", tal como se lo denomina en las invitaciones que distribuyó el Gobierno. Pero predominó el rechazó a avalar con la presencia en la Rosada un proyecto cuyo texto desconocen.

"No estando dadas las condiciones institucionales de carácter republicano, dado que su gobierno las viola sistemáticamente y en la convicción que los escenarios mentirosos no refuerzan la democracia sino que la degradan, sepa usted disculpar nuestra ausencia", le respondió Elisa Carrió por carta a Randazzo. "Nunca vamos a formar parte del aplauso cómplice de la mentira institucionalizada que su gobierno y en especial Néstor Kirchner representan", concluyo con dureza.

Su socia en la Coalición Cívica, Patricia Bullrich, también rechazó el convite por vía epistolar en la que acusó al gobierno de haber dado muestras de ir "en contra de la mejora en la calidad de la representación" y expresó sus deseos de que el oficialismo no intente votarlo "de arrebato".

El presidente de la UCR, Gerardo Morales, hizo saber que el miércoles estará ocupado con la sesión del Senado y su colega de bancada, Ernesto Sanz, salió a desmentir versiones periodísticas sobre un acuerdo con el kirchnerismo para apoyar el proyecto.

"Hasta que el Gobierno no se ponga a escribir un proyecto, volcarlo en un papel y lo presente en el Congreso, veo muy poco serio opinar sobre estas cuestiones", alegó Sanz.

Desde el macrismo, el rechazo corrió por cuenta de Christian Gribaudo. "No podemos ir a aplaudir lo que no conocemos", dijo el diputado de PRO, aunque, algo contradictorio, anticipó que "vemos pésimo el proyecto porque están armando un traje a medida para Kirchner 2011 y que lo quieren aprobar en 15 días".

También se sumaron rechazos desde fuerzas de centroizquierda que votaron junto al oficialismo en los últimos meses. La socialista Silvia Augsburger afirmó que "no hay tiempo suficiente" para debatir el proyecto hasta diciembre. En tanto Carlos Raimundi (SI) y Humberto Tumini (Libres del Sur) lamentaron que el proyecto favorezca a los grandes partidos.

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