La oposición, ante un desafío inédito

Por Rosendo Fraga

En política se suele decir que la ingeniería electoral se come al ingeniero.

Se diseña una estrategia electoral, pensando en la última elección, y resulta que la próxima es totalmente distinta, y el que impuso reglas calculando que lo beneficiaban termina siendo perjudicado por ellas.

En 1911, cuando los conservadores diseñaron la llamada ley Sáenz Peña de mayoría y minoría, pensaban que durante varios años más tendrían la mayoría, dado que la fuerza que obtenía sólo un voto más se quedaba con dos tercios de las bancas y la segunda, aunque tuviera nada más que un voto menos, obtenía solamente un tercio.

La sorpresa para el oficialismo de entonces fue que el radicalismo obtuvo más votos, y contra lo esperado por los ingenieros electorales conservadores, el radicalismo logró dos tercios de los representantes.

El principal objetivo electoral del oficialismo al adelantar los comicios ha sido no darle tiempo a la oposición para organizarse.

Pensó, con cierta lógica, que un acuerdo entre el eje Pro-PJ disidente y el eje UCR-Coalición Cívica era imposible. Además, estimó que la coalición triangular Macri-De Narváez-Solá estallaría al no poder resolver los dos últimos el conflicto por el primer lugar en la lista de candidatos a diputados nacionales.

Pero el sorpresivo acuerdo entre todo el arco opositor, para oponerse en el Congreso al adelantamiento electoral, ha sido quizá tan sorprendente como lo fue la iniciativa oficial.

Si bien no es fácil, hoy no es imposible un acuerdo opositor amplio que alcance a los dos principales distritos, la Capital y la provincia de Buenos Aires.

Un acuerdo electoral entre los dos ejes opositores comienza por sumar en la Capital a Pro y sus aliados, la Coalición Cívica y los suyos. Que Carrió sea la primera candidata a diputada nacional de esta coalición y que Gabriela Michetti lo sea en la lista de legisladores porteños articula una alternativa electoral porteña muy poderosa, que puede obtener dos tercios o más de los votos.

A partir de quedar definidos los dos primeros lugares, Pro y sus aliados por un lado y la Coalición Cívica y la UCR en cada caso se reparten las listas por mitades, intercalando candidatos.

La traslación de este acuerdo a la provincia de Buenos Aires puede implicar la inversa del acuerdo porteño: que Francisco de Narváez sea el primer candidato a diputado nacional de este acuerdo y Margarita Stolbizer, la segunda. También de ahí en más las listas se reparten por mitades entre la alianza PJ disidente-Pro y la UCR-Coalición Cívica.

El eje UCR-Coalición Cívica debería a su vez abrir espacio en su parte de las listas a los seguidores del vicepresidente Julio Cobos, cuyo rol electoral no es menor, como lo puso en evidencia la reciente elección de Catamarca.

Dada la complejidad del distrito, esta boleta única para diputados nacionales puede tener o no dos para legisladores provinciales y lo mismo puede suceder para concejales en cada municipio.

Esto requeriría otorgar al sector del peronismo disidente que lidera Felipe Solá la porción más importante de la mitad de la lista de la coalición del PJ disidente-Pro, y dar al ex gobernador bonaerense no sólo un rol decisivo en la conformación de la lista, sino una posición parlamentaria decisiva para el período 2010-2011.

En el terreno de la política realista, un triunfo de esta coalición en los dos distritos más importantes no incide sobre las aspiraciones presidenciales de Carrió, Macri y Solá, ni sobre las que puedan tener para la gobernación bonaerense Narváez y Stolbizer, ya que el acuerdo impide en los hechos la competencia entre ellos.

Una alternativa de este tipo está hoy en condiciones de imponerse a una lista encabezada por Kirchner en la provincia de Buenos Aires.

De sólo conformarse, es probable que varios de los gobernadores justicialistas opten por un alineamiento independiente respecto del gobierno nacional.

La posibilidad que se abre es por la cual ha venido clamando desde hace meses el escritor Marcos Aguinis, constantemente preocupado por generar en el país una alternativa política viable ante el oficialismo.

Lo nuevo entonces no es la idea, sino que comienza a ser factible.

El autor es director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría.

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