La oposición ahora busca cambios en la Magistratura y el INDEC

Quiere terminar con la mayoría oficialista en el organismo que elige y sanciona a los jueces. Y normalizar el instituto de estadísticas. Son dos de los objetivos, luego de tomar el control en Diputados.
Todavía eufóricos por haberle asestado al kirchnerismo una dura derrota parlamentaria, los referentes opositores de la Cámara de Diputados se disponen ahora a aprovechar el nuevo escenario para avanzar en una serie de proyectos y así mantener la iniciativa.

Para volver a superar al oficialismo tendrán la necesidad de una confluencia similar a la del jueves, entre sectores heterogéneos, por lo que el primer paso apuntará a temas institucionales que generan amplias coincidencias, entre ellas la reformulación del INDEC (la idea es dotarlo de autonomía) y la reforma del Consejo de la Magistratura, para quitarle al Gobierno el poder de veto sobre la designación y remoción de los jueces. También avanzan en una ley de acceso a la información pública, la derogación de los superpoderes y la extensión de la asignación por hijo que lanzó la Presidenta, para que tenga carácter universal.

"Qué bien salió todo, ¡ojalá siempre sea así!", se entusiasmó uno de los diputados que negoció el acuerdo opositor que derivó en el control de todas las comisiones y que el oficialismo se vio forzado a aceptar, a riesgo de perder la votación como prólogo del nuevo ciclo legislativo. Esa sensación incluye al radicalismo, el peronismo disidente, la Coalición Cívica, el macrismo, el socialismo y la centroizquierda cercana a Pino Solanas. Son los bloques que, después de seis años de hegemonía kirchnerista, lograron reunir 144 votos, 15 más de los necesarios para formar quórum.

Las medidas hacia una "reparación institucional" son las que generan mayor consenso. En el caso de las estadísticas oficiales, más allá de los diferentes proyectos, aparecen coincidencias en darle carácter autárquico, la designación de su planta por concurso y establecer un mecanismo de control del Congreso. También modificar la composición del órgano que designa o impulsa el juicio político a los magistrados, actualmente con mayoría del oficialismo.

Una distribución de la recaudación impositiva más favorable a las provincias, en especial a partir de una mayor coparticipación del impuesto al cheque, coincide como otra de las cuestiones prioritarias para atenuar la dependencia de los gobernadores con la Casa Rosada. Eliminar o fijarles límites a los superpoderes del Ejecutivo, ampliar los alcances y el financiamiento de la asignación por hijo y otros proyectos para moderar los aumentos de tarifas de luz y gas también integran la agenda en común, aunque demandarían mayor tiempo de discusión.En cuanto a retoques a la ley de medios y la reforma política, por ahora no hay avances por las divergencias entre las distintas fuerzas del espectro anti K.

El números dos del bloque radical, Ricardo Gil Lavedra, así como el titular de la principal bancada del PJ disidente, Felipe Solá, le confirmaron ayer a Clarín que ya existen contactos entre las fuerzas opositoras para avanzar en una agenda en común, priorizando los proyectos en los que se detectaron fuertes coincidencias.

"Hay una mayoría que quiere que el Congreso funcione, pero habrá que construirla proyecto por proyecto", aseguró el radical Ricardo Gil Lavedra. "Hay que tener mucha conciencia de que las alternativas para el 2011 son una cosa y el trabajo legislativo otra", aconsejó Adrián Pérez, vice de Elisa Carrió en la Coalición Cívica.

La derrota en la sesión preparatoria dejó al oficialismo en minoría en todas las comisiones -una instancia parlamentaria clave, porque por allí pasan los proyectos antes de llegar al recinto-, y sus espadas se preparan para resistir. Agustín Rossi, el jefe de bloque, adelantó que Cristina Kirchner vetará las leyes que no avale el oficialismo. A su vez, con el ex presidente como operador principal, intentará engordar el número para atenuar la debilidad y dividir a sus adversarios. Será un desafío de la oposición mantener su fortaleza y no diluirse en disputas personales o competencia entre sí, difíciles de evitar ante la confluencia de figuras con peso propio.

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