La oposición acusa al Gobierno por el clima de violencia política

Carrió, Macri, De Narváez, Chiche Duhalde, Solá, Rodríguez Saá y el propio Morales responsabilizaron a los Kirchner por haber propiciado un escenario de crispación. Cobos reclamó una "condena unánime" y el oficialismo guardó silencio.
Mientras Néstor Kirchner conmemoraba el Día de la Lealtad con un planteo de "amor y cariño" y llamaba a levantar la bandera de la "alegría y la sonrisa", los principales dirigentes de la oposición salían a responsabilizar al Gobierno por el clima de violencia política que se registra en el país.

Fue un día después del ataque que protagonizó un grupo de piqueteros kirchneristas en Jujuy contra el jefe del radicalismo, Gerardo Morales. Cuando el senador comenzaba a dar una conferencia, unos 30 piqueteros irrumpieron en el lugar y lo insultaron y le tiraron huevos. También arrojaron sillas y sillones y destrozaron los vidrios del lugar.

Horas antes de ese ataque, la embajadora de los Estados Unidos en la Argentina, Vilma Martínez, había convocado a "trabajar contra la intolerancia", luego de haber sido insultada el jueves en Mendoza por militantes de izquierda. Entre sus reclamos, los manifestantes se refirieron a los despidos en Kraft y las situaciones en Honduras, Irak y Afganistán. Los despidos en Kraft, justamente, marcaron la reaparición de los piqueteros en las calles y pusieron otra vez en el centro de la escena la protesta social.

Para los dirigentes de la oposición, estos últimos hechos, sobre todo el ataque a Morales, terminaron de cristalizar un clima de crispación política que venía registrándose ya en los discursos del oficialismo.

Ayer, el Gobierno se mantuvo en silencio. Y los grupos piqueteros kirchneristas que atacaron al jefe del radicalismo confirmaron que mañana realizarán una marcha en Jujuy y otra en Buenos Aires para repudiar otra vez a Morales (Ver página 4).

El vicepresidente Julio Cobos, en cambio, repudió la violencia y reclamó una "condena unánime". Y desde la oposición se escucharon casi todas las voces.

Elisa Carrió fue una de las más duras. "Es un plan de persecución y agresión a periodistas y políticos opositores ideado y planificado por Néstor Kirchner que, como Stalin, manda a agredir y aniquilar y da discursos misericordiosos: hipocresía final de un violento de vocación. Hay que mantenerse serenos, con la seguridad de que muy pronto vamos a estar en otro lugar, para no contagiarnos del odio que él pretende instrumentar", dijo.

A través de un comunicado de prensa, el propio Morales se refirió a los hechos de violencia que lo tuvieron como víctima y opinó que "el responsable mayor de todo esto es el kirchnerismo". Y agregó: "los responsables de este ataque son rentados por el Gobierno. Es totalmente repudiable el clima de violencia y la actitud fascista que ha instalado el oficialismo".

En un tono más medido, como es su costumbre, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, repudió la agresión a Morales y subrayó que "es otro hecho de violencia política de los muchos que ya vienen sucediendo. Por eso, hacemos un llamamiento a que todo se tranquilice". Su socio, el diputado Francisco De Narváez, sostuvo que "el matrimonio Kirchner no tiene límites y quiere dividir y reinar".

En el acto por el Día de la Lealtad en Obras con el que pretendió reunir al peronismo disidente, Felipe Solá acusó al Gobierno de "usar las patotas para que no hable la UCR".

En ese mismo encuentro, el senador puntano Adolfo Rodríguez Saá señaló que "es un acto repudiable que el patoterismo actúe para acallar ideas no importa de quiénes provengan".

Otra senadora, Hilda "Chiche" Duhalde, también cargó directamente contra el matrimonio presidencial: "Kirchner y su señora, la presidenta actual, impusieron un modelo de crispación, de violencia y de enfrentamiento con todos los sectores de la sociedad. No hay sector con el que no se hayan peleado".

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