Oportunidades y amenazas.

Por Daniel Fernández Canedo.

Buena parte de la esperanza económica del mundo está depositada en lo que haga Barack Obama cuando asuma el próximo 20 de enero la presidencia de los Estados Unidos.

Se cree que de sus primeros pasos se podrá vislumbrar si la salida de la crisis financiera internacional tendrá forma de V o de U, o sea si la mejora será rápida después de la caída abrupta, o si habrá que esperar a que la economía mundial trepe una dura pendiente de recuperación.

Para la Argentina, las variantes no son indiferentes. Una reactivación rápida podría dejarla al margen de la recesión que ya castiga a algunas de las principales economías del mundo.

Además el Gobierno, que este año deberá enfrentar un test electoral decisivo, jugará a fondo en defensa del mercado interno y en evitar una caída del consumo. Pero hay muchas amenazas. A diferencia del comienzo de 2008 cuando los precios internacionales de los alimentos subían e impulsaban a las exportaciones argentinas, este año la incertidumbre domina las perspectivas. Los precios de los productos que se exportan están en promedio un 40% más abajo que en mayo. El gobierno no prevé una avalancha de productos brasileños. Tampoco de textiles y electrodomésticos chinos, pero nadie las puede descartar. Así, mientras espera las respuestas a Obama, seguirá de cerca el efecto de haber eliminado la tablita de Machinea y qué impacto tuvieron sobre el consumo los $ 200 para los jubilados y los beneficiarios de planes sociales.

Como dato positivo de comienzos de año, y dentro de lo moderado de las expectativas, el resultado de las opiniones de los expertos sobre que la baja en el consumo se puede dar en forma pausada, puede ser un buen principio.

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