Una oportunidad que la docencia puntana debería aprovechar

Para algunos, el juicio que se les lleva adelante a ex militares y ex policías que, en 1976 cometieron atropellos a los derechos humanos, actuando desde la ilegalidad, fuera de toda ley por dura que sea, puede ser un hecho más, pero suponemos que para los más jóvenes, los que van a la secundaria o a la universidad, debería ser un hecho único en el comienzo de sus vidas dentro del compromiso social, como para tener un panorama más objetivo de lo ocurrido en los años oscuros del país y en este punto, creemos que los docentes de estos jóvenes, tienen un rol fundamental.
Ese rol central es, llevar a sus alumnos a presenciar las jornadas del juicio, aprovechando que la sala especial con la pantalla gigante, que dispuso el Tribunal Oral Federal, permanece vacía durante estas jornadas, como ocurre en casi todo juicio extenso que, al principio despierta mucho interés, pero que con el paso de los días, ese interés decae y sólo algunos lo siguen.

Los jóvenes de hoy, esos que no vivieron la negra página de la dictadura militar en Argentina, si saben algo del tema, es porque lo escucharon de otro u otros. Algunos habrán escuchado la campana de la derecha, otros de la izquierda y los menos alguna campana más objetiva, pero es esta la gran oportunidad de escuchar directamente a los protagonistas, de uno y otro lado. A unos acusar y a los otros defenderse, pero los protagonistas de esta historia al fin y serán estos jóvenes quienes puedan formar su propia opinión, más objetiva o no. Pero lo fundamental es, que si se forman una visión subjetiva, va a ser de su propio sujeto y no de uno extraño.

Otros que tienen una histórica oportunidad, son los alumnos de la carrera de abogacía, de la universidad privada de nuestra ciudad. En el caso de ellos, poder presenciar cómo se desarrolla un debate oral, pero no un debate oral más, sino quizá el más importante de nuestra historia reciente.

Hay que tener en cuenta, y no es un dato menor, que a este juicio se llegó después de treinta y dos años. Toda una vida. Todo ese tiempo, los familiares de Graciela Fiochetti esperaron justicia. Su madre no pudo vivir para ver si se hizo justicia, o no, con su hija. Todo ese tiempo, esperaron los Ledesma, para saber qué fue de Valentín y puede que durante o después del juicio sepan algo o tal vez sigan sin saberlo, pero quienes ellos consideran culpables de la suerte de su ser querido, hoy están sentados frente a un tribunal. Todo ese tiempo, los familiares de Santana Alcaráz, esperaron para saber dónde está, al igual que los Ledesma y tal vez para ambas familias, ésta sea la oportunidad de saberlo. Todo ese tiempo, esperó el “Gringo” Fernández, para ver que se haga justicia contra aquellos que le arruinaron la vida. Por todo esto y mucho más, éste es un juicio histórico en San Luis.

Profesores de Formación Ética y Ciudadana, de Historia, de Ciencias Sociales y de toda materia relacionada con el tema humano y social, tienen la oportunidad de llevar a sus alumnos, para que sean ellos, y sólo ellos, los que puedan aprender y aprehender algo más de esta página puntana.

Ya es tiempo de que quienes son protagonistas de la historia, dejen de mirar para otro lado, porque es bueno enseñar con los libros, pero también es bueno enseñar con los hechos, mucho antes que alguien escriba el libro de este juicio, más allá de que cada periodista que hoy cubre el juicio, para los distintos medios, estamos escribiendo ese libro.

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