Opiniones y chicanas de los más chicos del Senado

Aunque son los más jóvenes de la Cámara alta provincial, un espacio más común a políticos de mayor edad, los seis senadores, Javier Mor Roig (43), Mariel Urruti (39), Ricardo Lissalde (38), Santiago Nardelli (38), Diego Rodrigo (41) y Javier Mazza (41) no dejaron de merodear con ironías, chistes y reflexión esta suerte de selección.
La charla se convirtió entonces en una buena excusa para mostrar un recorte de la historia y el pensamiento de los dirigentes de esta franja generacional que ocupan hoy un espacio político de peso.

“Yo estoy acá por una reivindicación; en mi primer mandato, que era el senador más joven, no me hicieron ninguna nota”, arranca Rodrigo, divertido.

“Es la deuda pendiente que la democracia tenía con Diego Rodrigo” asevera, con voz impostada, Mor Roig. Todos ríen. Y se larga la charla. El disparador es la renovación, ¿real o ficticia?, de la dirigencia.

JMR: Creo que hay una tendencia a modificar el modo de hacer política. Pero me parece que, más allá de la edad cronológica, tiene que ver con una manera de interpretar lo que pasa, hay un esquema de política tradicional que se ha ido saturando, y lo ha marcado la gente.

-¿Y cómo ven al kirchnerismo unificado con viejos caudillos del PJ?

JM: -El kirchnerismo ha sido muy abierto a la incorporación de otros.

DR: -Sí, demasiado (acota y todos ríen, incluido Mazza).

JM: -Sí, claro, y nos han abofeteado mucho por eso, pero creo que el FpV es un espacio que ha mostrado apertura con la incorporación de muchos dirigentes.

MU: -Yo vuelvo sobre la cuestión cronológica, porque coincido que no es fundamental. Se trata de una cuestión de conceptos. Nosotros no venimos de una lechuga, venimos de un proyecto kirchnerista que permitió, en mi caso, que hoy ocupe una banca, y eso habla de una apertura a lo joven, lo renovador, pero que también no indica sólo una cuestión de edad; no es tirar los viejos por la ventana, es una cuestión de metodología, y de prácticas.

SN: -En un punto creo que la renovación política no es un espacio cuestionable, hay que empezar a respetar el voto popular como mandato; si alguien gana una elección, es porque la gente lo votó. Y después, más allá de que comparto lo que dice Mariel, si uno analiza las listas como eran antes, los que estamos acá del FpV estamos en un primer mandato, y esto habla de un cambio.

-¿Qué independencia pueden manifestar con sus jefes políticos?

JN: -Yo soy absolutamente espontáneo respecto de lo que pienso. Claro que hay discusiones que se van dando en las instancias que se permiten; una cosa es discutir en el bloque, en el recinto, y otra con tu líder político, pero, en definitiva, la po-lítica hay que trabajarla desde la búsqueda de consensos.

DR: -En mi caso, hay dos o tres cosas que no comparto. Creo que los jóvenes no se interesan por la política, y eso es un déficit de todos los partidos, más allá de que uno tenga la apertura. No se ve una generación nueva que esté militando. Creo que hay un deterioro en la calidad de la dirigencia, que lo del mandato popular, muchas veces, hay que tomarlo con pinzas; mientras uno cumpla lo que dijo en una campaña, bienvenido sea, pero cuando se habla de salariazo, revolución productiva, rematar un país, la gente ahí, más allá del voto…

JM: -Ahora se está poniendo lindo... (dice, en alusión a las caras, que se van acalorando)

DR: -Ganar una elección no es un cheque en blanco, es presentar una propuesta de gobierno que después hay que instrumentarla. Cuando eso no sucede, pasa lo que pasó con De la Rúa... El mandato popular está en la ciudadanía, y el que está en el gobierno tiene que cumplir lo que prometió; acá nadie dijo que iba a elevar las retenciones al 45 por ciento, entonces, gente que la votó (a Cristina) y no estaba de acuerdo con esa medida, se puso en contra.

(Salta Nardelli, dispuesto a dar batalla, pero queda acallado por las voces encontradas de sus pares).

DR: -Levanté el debate, ¿no?

-¿Y qué pasa cuando, siendo oficialistas, no están de acuerdo con una medida de gobierno, como en el caso del campo?

JN: -No fue mi caso, yo estaba a favor y hablé en el recinto, es más, en las dos sesiones hablé yo…

-¡Era el único! (exclama a coro el resto de los oficialistas, como una chanza).

JMR: -Yo tenía mucha esperanza en el gobierno de Kirchner, no lo voté, pero confiaba, hasta que mostró su peor cara, creo que hace mucho daño a la política, la acción no se condijo con sus palabras…

SN: -Yo considero, también, que Kirchner es el responsable de haber sacado la desocupación, de haber recuperado al Estado como actor de la sociedad, de haber sido el primero que renegoció una deuda externa con quita…

(Empieza el debate fuerte, pero queda desdibujado ante la superposición de las voces, les cuesta escucharse).

RL: -Lo que queda claro es que en esta mesa está el oficialismo, la oposición, y

yo (ríe), que habiendo llegado desde el Gobierno tengo un espíritu crítico y, en cierta medida, también comparto lo que describían Diego y Javier.

(“Si querés podés anticipar una división del bloque”, le dicen, en alusión a su cercanía al felipismo)

JM: -Uy, lluvia de chanes.

RL: -Lo que quiero decir es que creo en el cambio que se ha dado, pero además soy crítico de lo que veo mal. Cuando nos tocaba competir contra la diputadora en nuestra sección, desde una banca de concejal, por ahí teníamos las mejores propuestas, pero te traían 400 pensiones del IPS y te ganaban la elección, entonces, la realidad es que el que tiene el poder tiene la relación dominante y, muchas veces, legitimada con el voto en uso de los recursos públicos para permanecer en el poder, y yo, en eso soy crítico.

(Lissalde, que había permanecido acotado en la charla, se extiende en su exposición, hecho que motiva la ironía de Rodrigo; “sacó todos los números” dice).

-Como senadores, ¿hasta donde pueden manejarse con naturalidad?

SN: -Yo puedo, no tengo una doble vida.

JMR: -Yo, si la tengo, no la cuento.

(Todos largan la carcajada, y le aclaran a Mor Roig que esto saldrá publicado).

JM: -¿Sólo una doble vida?

DR: -Una triple vida me encantaría, jaja.

JMR: -Creo que tenemos una tendencia a caer en el discurso.

RL: -Pero me parece que esa barrera que había entre la sociedad y los políticos, pudimos saltarla. Hemos logrado ser uno más de la sociedad.

MU: -Con Ricardo, que compartimos sección electoral, teníamos estos planteos como dos lógicas: la de la rosca y la de la representación. Para mí, lo fundamental es ser Mariel, una mujer con vocación política que trabaja de senadora, porque uno es en la integridad de lo que hace.

La charla culmina en las escalinatas del Senado, donde los legisladores aceptan compartir una foto en grupo.

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