Opinión: Nos robaron un río, basta de envenenar

Opinión: Nos robaron un río, basta de envenenar
La contaminación es el producto de años de desidia y complicidad por parte del Estado. Se deben imponer multas de verdad a los que contaminan y a obligar al intendente a parar de arrojar líquidos cloacales al río. Por Pablo De Marco.
La mitad de los mercedinos recuerdan con nostalgia las épocas de belleza del río Luján. Otros están habituados a convivir con un río Luján nauseabundo.

Los primeros añoran pasear a su lado, bañarse o tan sólo mirarlo. Los segundos han sido obligados a naturalizar un río trasformado en basural de aguas envenenadas.

La contaminación del río Luján es el producto de años de desidia y complicidad por parte del Estado en cualquiera de sus expresiones. Pero claro, es el municipio de Mercedes el principal responsable del estado del río. Y no sólo todos los intendentes del PJ, sino también la UCR y todos sus desprendimientos, que durante tantos años pudieron llegar a esto. No hay duda de que año a año el PJ miró para otro lado ante el arrojo sistemático de desechos tóxicos por parte de las empresas que usan el río como un basural de líquidos altamente contaminantes, sin tratamiento alguno. Pero la complicidad de los supuestos opositores es evidente, ya que siempre han sido complacientes con el Ejecutivo, y con las empresas envenenadoras como Karavell, Magromer, el matadero y otras. Pero en el extremo de la barbarie está la acción contaminante del propio Municipio de Mercedes, que sigue derramando líquidos cloacales en el río en una acción deliberada y delictiva.

Ya han pasado los tiempos en que la contaminación del río era un problema de los que viven cerca de su cauce, expuestos en primera línea, y algún distraído podía creerse a salvo. Hoy todos estamos expuestos, aún el que ni se lo cruza. El río Luján, convertido en una cloaca, es amenaza segura de enfermedades.

Pero la contaminación del río empieza cada vez que los trabajadores de las fábricas envenenadoras están expuestos a sustancias altamente nocivas, cada vez que el canal de la 16 se llena a cada momento de líquidos altamente peligrosos.

A nadie asombra la actitud complaciente de los que ahora se manifiestan como opositores. Han instalado el problema ambiental un grupo de vecinos que protestan contra el basural de La Florida y un puñado de organizaciones ambientalistas, que han recurrido a la acción directa en la denuncia a los funcionarios envenenadores. En la misma línea empalman los ex trabajadores de Dupont que son víctimas directas de un modelo de explotación que no repara en envenenar a sus trabajadores si se trata de aumentar sus ganancias. Estos vecinos han marcado el camino de la movilización para terminar con la contaminación, no sólo del río.

El Partido Obrero llama a la población de Mercedes a entrar juntos en el Concejo Deliberante para imponer multas de verdad a los que contaminen y a obligar al intendente Carlos Selva a parar de arrojar líquidos cloacales al río.

Esto sólo se puede lograr metiendo concejales que no tengan compromiso con las empresas contaminantes e impongan comisiones de obreros y vecinos que controlen los desechos que se arrojan al canal de la 16.

Pablo De Marco es candidato a concejal del Partido Obrero de Mercedes

http://www.noticiasmercedinas.com/090607po.htm

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