Opinión: La pelea es por el gobierno

Por Gonzalo Neidal

Si usted piensa que la lucha entre el Suoem y Daniel Giacomino es un conflicto gremial por la supresión de las horas extras resuelta por el intendente, está equivocado.

Si usted cree que la disputa reside en un reclamo sindical por una mejora en las condiciones de trabajo y/o salariales, también se equivoca.

Si usted es de los que están seguros de que al intendente Giacomino le faltó "cintura" y que, con una cuota mayor de flexibilidad, este conflicto no existiría, tampoco está usted en lo cierto.

No señor. Lo que acá se está discutiendo es otra cosa.

Lo que existe en este momento es una pulseada para saber quién es el que manda en la Municipalidad de Córdoba.

Quién es el que gobierna la ciudad.

Si la gobierna Rubén Daniele.

O si lo hace Daniel Giacomino.

Todo lo demás es superfluo.

Todo lo demás es pasajero.

Todo lo demás es secundario.

Se trata de ver, de una vez por todas, si el cargo de intendente de la ciudad de Córdoba es un lugar decorativo o si, por el contrario, cuenta con capacidad de decisión como para gobernar la ciudad.

Se trata de saber si la Carta Orgánica Municipal, las elecciones y la democracia tienen algún sentido.

Se trata de definir si un grupo de sindicalistas, cuando no está de acuerdo con lo que resuelve el intendente, puede o no puede quemar el edificio municipal.

Se trata de decidir, de una vez para siempre, si a Córdoba la gobiernan sus autoridades constituidas o si lo hace un grupo de matones que rompen todo si no se les da la razón.

Una cosa o la otra.

O gobierna Giacomino o gobierna Daniele.

Sería muy bueno que Rubén Daniele intentara gobernar la ciudad.

Que forme un partido político y que se presente a los próximos comicios.

Ahí vamos a ver cuántos votos saca. Ahí vamos a ver con cuánto respaldo cuenta entre los cordobeses. Ahí vamos a saber, concretamente, si tiene o tiene la aprobación de los vecinos de esta ciudad.

Daniele no se ha dado cuenta de que el estilo que él cultiva está en retirada en todo el país. No ha tomado nota de lo que pasó el 28 de junio.

No ha percibido que los cordobeses estamos hartos de Daniele y del sindicato.

Algo le está fallando porque no termina de entender que Giacomino tiene el respaldo de, por lo menos, el 90% de los cordobeses.

El cálculo que hace Daniele, ya lo ha dicho él mismo, es el siguiente: al principio todos los intendentes se hacen los duros pero después terminan aflojando porque el Suoem les transforma la ciudad en un pequeño infierno y entonces la gente se fastidia y comienza a echarle la culpa al intendente. Entonces el que gobierna la ciudad termina arreglando con el sindicato. En definitiva, termina aflojando, concediendo, claudicando.

Ese y no otro es el cálculo que hace Daniele.

Y hasta ahora ha acertado siempre. Por eso está donde está.

Pero esta vez parece que las cosas no serán tan fáciles.

Esta vez Daniel Giacomino, que no tiene la voz ronca y gruesa que ostenta Daniele, que grita menos, que se peleó con su mentor, que no sumó votos en las últimas elecciones, se le ha plantado.

¡Quién lo diría!

Y les está complicando las cosas a los sindicalistas.

Porque esta vez todos somos conscientes de que se trata de una batalla en defensa propia.

O gobierna el intendente.

O gobierna el sindicato.

Así de simple.

O gobierna Giacomino, votado por la mayoría.

O gobierna Daniele, votado por una parte de los afiliados al Suoem.

Esto es lo que estamos decidiendo en este momento.

Nadie puede hacerse el distraído.

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