OPINIÓN: CAMPAÑA DE PANCARTAS EN SALADILLO

En nuestra querida ciudad la campaña política se ha trasladado a la calle, y no lo digo porque los candidatos la recorren para saber los reclamos y necesidades de la gente, sino a la guerra de pancartas que la visten, no precisamente para decorarla y sin respetar lugar alguno.

Por Sergio Gallego

Las campañas políticas señalan, entre otras cosas la continuidad de esta democracia que tanto esfuerzo ha costado ( a veces mucho más de lo imaginable), a la que todos celebramos, al menos la gran mayoría. Pero también significa compromiso. Compromiso de quienes por vocación se proponen para que los vecinos los elijan como sus representantes a trabajar en pos del bienestar de los mismos. De aquí que los postulantes acercarán a los ciudadanos sus propuestas para que puedan elegir el camino que les llevará a solucionar problemas, y proyectar de cara al futuro.

Esto, que a grandes rasgos resumo, es lo que tendríamos que ver en cada acto eleccionario. Digo tendríamos porque no siempre se cumple y sobre todo en la campaña que estamos cursando, en la cual hay una destacada tendencia a resaltar los postulantes por sobre las ideas.

En Saladillo avala mis reflexiones la asombrosa guerra de pancartas que ha ganado la ciudad de una manera casi avasallante y muchas veces no respetando lugares que, al menos son éticamente reprochables su ubicación.

¿Por qué digo que avalan mi parecer de ser una campaña de candidatos? Alguien vio en algún pasacalle (manera más visible de la campaña en nuestra ciudad) alguna propuesta más allá que leyendas: Vote a Juanito que va con María que a la vez va con Esteban pero no con Pedro, o voten a tal o cual partido que solucionaremos los problemas y garantizamos un futuro mejor. Pero Juanito, Pedro, Esteban, Rosendo, Cecilia, Emilio, Iñaqui, Toto, Cacho, Pancho, Pocha…..¿ cómo lo van a hacer?. ¿Cómo hace Doña Rosa para elegir lo que ella cree más conveniente?

¿Se puede votar a través de un pasacalle?

¿Hace falta volcar tantos esfuerzos en algo que en definitiva no aporta nada y que en muchos casos ocasiona molestias? Ni que hablar de la contaminación visual.

Si todos, más allá de las ideas, que gracias a Dios tengamos y que difieran del otro, queremos lo mejor para nuestra comunidad que albergó a nuestros ancestros y/o descendencias, ¿no sería hora de aunar esfuerzos e inventiva y hacer que hasta las campañas políticas dejen algo mas allá que las elecciones de candidatos?

¡Ojo, no hablo de politiquería!

Pero con el valor de un pasacalle, que si mi reflexión estuviera en lo cierto no sirve para nada, se podría comprar por ejemplo, el antibiótico para Doña Rosa que cobra la jubilación mínima y tiene que optar entre ello y su comida, zapatillas y libros para Manuelito que no puede ir a la escuela ni estudiar como se lo merece y muchas más cosas que me vienen a la mente y que a usted lector seguramente también.

¿No sería estupendo que en vez de gastar esfuerzos y valores en cosas que no aportan nada (pasacalles) recurramos a nuestra imaginación y sin afectar la campaña, cosa que celebramos todos reitero, demos un vuelco a la misma en pos del bienestar de la comunidad que todos anhelamos?

En épocas donde los medios de comunicación llegan a todos lados ¿es necesario gastar recursos vistiendo la ciudad de leyendas sin contenidos cuando muchas veces la realidad nos golpea a la vuelta de la esquina?

En tiempos en los cuales por distintos motivos el Estado no llega a cubrir todas las necesidades ¿es conveniente gastar recursos, esfuerzos, tiempo, etc en cosas vacías de contenido, muchas veces dirigidas para quienes padecen dichas necesidades?

Estamos frente a una campaña donde abundan los slogans y pasacalles que no responden inquietudes…. Ni preguntas.

¿Será necesario?

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