opinion Blindaje a la gobernabilidad

Ante la dificultad del intendente para conseguir los votos necesarios en el Concejo Deliberante para aprobar la estatización de la...
Ante la dificultad del intendente para conseguir los votos necesarios en el Concejo Deliberante para aprobar la estatización de la basura, ayer entró a tallar en la pulseada un alto funcionario de la Casa de las Tejas (¿habrá recibido sugerencias de la Casa Rosada?), para evitar que un revés precipite peligrosamente al “niño mimado” del kirchnerismo.

Una fuente que siguió de cerca las negociaciones, adelantó que desde las más altas esferas del gobierno provincial hubo llamadas telefónicas al titular de la bancada de UPC, Juan Rufeil, para interiorizarlo sobre la importancia política que la Casa de las Tejas le adjudicaba a la creación de la CRESE. O mejor dicho, a preservar la gobernabilidad de la ciudad.

Palabras más o menos se le informó al concejal que ni el gobierno nacional, ni el provincial, están interesados en que el intendente capitalino termine con la ciudad sepultada entre la basura, porque podría ser, en definitiva, su panteón político.

Una renuncia anticipada del jefe municipal, empujado por el tema de la basura, pondría en el sillón principal del Palacio 6 de Julio a Carlos Vicente, un «juecista» confeso que añadiría una cuota mayor de «ingobernabilidad» en la Provincia, en momentos en que la crisis global está comenzando a hacer sentir sus primeros aguijones.

Este último panorama preocupa al peronismo ya que consideran que es un campo fértil para que Luis Juez (ahora aliado con Elisa Carrió) pueda continuar con su prédica antikirchnerista y la captación de votos para su carrera política.

Además, Giacomino es la punta de lanza del kirchnerismo en esta Capital, y se cree en la Rosada (y también en la Casa de las Tejas alineada con los K) que una buena gestión suya al frente del Palacio 6 de Julio terminará cortando el drenaje de votos hacia el tándem Juez -Carrió, e impulsando al jefe municipal a una futura candidatura a gobernador en 2011.

Debe en esta acción mensurarse la importancia que se le imprime a que el actual intendente no tenga problemas graves en su gestión, ya que está llamado a ser quien en definitiva podría restarle votos a su ex socio del Frente Cívico en las próximas elecciones legislativas y gubernamentales, y el mejor reaseguro que los candidatos del peronismo -Frente para la Victoria- puedan tener una mejor performance electoral.

Pero si los dirigentes encargados de diseñar las estrategias macro de la Provincia advirtieron la importancia de esta batalla en el Concejo Deliberante para la supervivencia de Giacomino y del kirchnerismo, otro escenario más disimulado pero no menos importante también se abrió entre bambalinas en la Casa de las Tejas.

Rufeil es un joven dirigente que llegó a edil aupado a la figura de Roberto Chuit, apadrinado por José Manuel de la Sota, e impuesto a fuego y espada contra los deseos del sector schiarettista representados por la juventud denominada «neorenovadora».

Tiene el ministro de Gobierno, Carlos Caserio, entre sus alfiles a Diego Hak, un dirigente surgido de las filas de la JP, con aspiraciones a proyectarse políticamente en 2011 (apunta a una candidatura de importancia), y por otros sectores se muestran algunos como Dante Heredia o Héctor Lobo, que confrontan territorialmente con Rufeil, investido con similares objetivos aunque no en la misma vereda en la interna justicialista.

La polémica por el tratamiento de la ordenanza para la creación de una empresa municipal de recolección de residuos dio la ocasión a Rufeil de ganar el centro de la escena, al no haber logrado Giacomino los votos necesarios para obviar al bloque de Unión por Córdoba, convirtiéndolo en el fiel de la balanza.

El voto de la bancada de Unión por Córdoba (suman 3 porque Graciela Nicolás ya había decidido de antemano dar su voto) será decisivo para la aprobación del proyecto mañana, y brindará a Giacomino la oportunidad de seguir remando con el blindaje del proyecto que partió desde la Casa de las Tejas, invocando la gobernabilidad. Para Rufeil, en tanto, se abre la posibilidad de capitalizar políticamente esta decisión en el frente interno, al aceptar (modificaciones mediante la iniciativa original) votar por la municipalización de la recolección de residuos. Al fin y al cabo, no debería ser traumático, para ningún peronista votar a favor una estatización.

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