Operativos y clausura de locales por venta ilegal de alcohol.

Inspectores municipales y policías realizaron inspeciones el último fin de semana. Fue clausurado un boliche del corredor nocturno y dos bares en Villa Astolfi. En esa localidad, los vecinos reclamaban controles.
En la madrugada del sábado último una inspección policial clausuró el boliche Soprano’s, en el corredor nocturno, por venta de alcohol a menores, informaron fuentes oficiales.

En tanto, otra comitiva de uniformados acompañó a los inspectores municipales que colocaron las fajas en dos pooles en las localidades de Villa Astolfi y Manzone.

También obligaron a cerrar a varios kioscos que se encontraban despachando bebidas después de las 23.

Buscan conscientizar a los comerciantes para que respeten la ley y se inscriban en el Registro de Comercialización de Bebidas Alcohólicas.

En algunos casos, hubo resistencia y algunos insultos para los agentes municipales.

Los operativos de control sobre la venta de alcohol se dieron el último fin de semana en el corredor nocturno de ruta 8 y en la localidad de Villa Astolfi.

Pasadas las 5 de la madrugada del sábado, un grupo de uniformados recorrió la zona de diversión nocturna pilarense y en plena tarea de inspección, encontró a dos menores de edad consumiendo bebidas alcohólicas dentro del local Soprano’s, ubicado en la esquina de Rivadavia y Ruta 8.

Al corroborar que se trataba de menores y que estaban bebiendo alcohol que les habría sido expedido en la barra, el personal policial clausuró el local y secuestró las botellas con la bebida que los adolescentes ingerían.

Tras colocar las fajas de clausura, el acta labrada fue elevada a la jueza de Paz de Pilar, Silvia Castellini, quien deberá aplicar la sanción contra el boliche.

Fuentes de la Jefatura Distrital, señalaron que estos controles realizados el último fin de semana son el inicio de una serie de operativos que se desarrollarán todas las semanas.

Consciencia

Luego de que el viernes último El Diario diera a conocer el reclamo de los vecinos de Villa Astolfi que solicitaban controles en la venta de alcohol en pos de mejorar la seguridad de la zona, los agentes municipales llegaron en cuatro grupos, acompañados por la policía.

Durante el día, los inspectores realizaron un recorrido por los comercios entregando folletos y explicando cuáles son las normas vigentes para la venta de alcohol.

"Hicimos docencia con el fin de concientizar a los comerciantes", señaló el director de Inspecciones, Roberto Airoldi, quien remarcó que tras hacerse eco del pedido vecinal, el intendente Humberto Zúccaro pidió que se pusieran en marcha los controles en la localidad.

Entrada la noche, los inspectores y policías regresaron a la localidad, para controlar el expendio de bebidas alcohólicas.

En esa recorrida, dos locales que funcionan como bar y pool fueron clausurados, uno sobre la calle Las Piedras, en Villa Astolfi y el otro en la intersección de 3 de Febrero e Italia, en Manzone.

En ambos casos, los agentes secuestraron los tacos y las bolas de los pooles, para asegurarse que no pudieran violar la clausura.

"La idea no es cortarle el ingreso a un jubilado, ni a una familia, sino concientizarlos de que deben obtener la habilitación municipal y estar inscriptos en el Registro de Comercialización de Bebidas Alcohólicas", explicó Airoldi.

El funcionario remarcó que el operativo no tuvo como fin la clausura, sino el control sobre la venta de alcohol.

A su vez, contó que en muchos casos debieron obligar a comerciantes a cerrar sus locales, ya que no respetaban el horario permitido para el expendio de bebidas alcohólicas.

Y señaló que "muchos mostraron resistencia e insultaron a los inspectores".

Vale recordar que, durante la última semana, los vecinos de Villa Astolfi mantuvieron una reunión con el delegado municipal, el foro de seguridad y la policía, donde solicitaron controles sobre la venta de alcohol y el tránsito de motocicletas.

Señuelo

Uno de los comerciantes de Villa Astolfi que tuvo que bajar la persiana de su negocio ante la advertencia de los agentes municipales y así evitar la clausura por no cumplir el horario de prohibición, cayó con un señuelo. Según el relato, el infractor despachó a un cliente una botella, minutos después de la hora permitida. Pero se llevó una sorpresa, ya que no era un cliente más, sino un inspector que intentó probar el resultado de la docencia ejercida por la tarde en ese kiosco.

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