El operativo 'victimización' de Pablo Bruera está en marcha

Con la misma fuerza con la que se fogoneaba el corte de boleta y se recortaba la realidad despegando al Frente Renovador Platense de todo acto en el que pudiera verse durante la campaña electoral a Pablo y Gabriel Bruera junto al ex presidente Néstor Kirchner, se puso en marcha en las últimas horas en La Plata el operativo "victimización".
Una lectura parcial y bastante antojadiza del escenario actual que pretende reducir las pujas internas dentro del oficialismo local a una simple cuestión matemática, sin connotación de tipo política ni de pertenencias que ofrece, cuanto menos, un análisis sesgado. Una verdad a medias, que es una de las tantas formas en que suele ocultarse la mentira.

Desde que empezó a tomar fuerza la decisión de algunos sectores kirchneristas de alejarse del espacio oficialista al que habían arribado en el marco de un acuerdo político de compromiso y respaldo con el gobierno nacional, algunos sectores ligados al intendente Pablo Bruera salieron a instalar la idea de que la decisión de los que amagan abrirse de ese espacio se debe, pura, exclusiva, y solamente al resultado electoral. Simple reduccionismo matemático a partir del cuál los sectores progresistas alineados con el kirchnerismo intentan con su alejamiento un "castigo" al intendente "por haber ganado las elecciones".

¿Con qué fundamentos se acusa a estos sectores kirchneristas de intentar poner en marcha, incluso, "acciones desestabilizadoras" contra el bruerismo sin siquiera detenerse a repasar las bases de aquel acuerdo que terminó por juntarlos y particularmente quién lo rompió?

A veces el orden de los factores sí altera el producto: quién se fue del acuerdo?, Pablo Bruera haciéndolo trizas durante la última campaña electoral o los dirigentes referenciados en el kirchnerismo asumiendo su condición de desplazados y explicando, despechados, que Decirle sí a La Plata era decirle Sí al Presidente Néstor Kirchner?.

Las cosas, por su nombre: Pablo Bruera acordó con dirigentes sociales y políticos el armado de un espacio en el que, por una cuestión de pertenencia, sumaba a sectores estrechamente vinculados al kirchnerismo a su gestión. Y jugó en contra. Regla de tres simple: cuando los acuerdos no se cumplen, se rompen. Y es tan injusto poner la lupa sobre los desplantados y acusarlos de ‘desestabilizadores’ como berreta la estrategia de ‘victimizar’ al que no cumplió las bases de aquel acuerdo.

Sobre todo porque según pudo saber INFOCIELO de fuentes calificadas, el ‘despegue’ que se le volvió en contra al jefe comunal lejos de explicarse sólo como un castigo, respondería, además, a cuestiones de gestión más profundas vinculadas a la administración de fondos públicos.

Nadie se explica, por caso, como puede ser que La Plata se ubique en un sector de los anunciantes en el segundo lugar en gastos de campaña sólo superado por el gobierno nacional y muy por encima de la suma que dispuso la Provincia para la difusión de su campaña. Ni de donde salieron los 300 mil dólares que se pagó a un reconocido publicista extranjero para organizar la campaña mientras se recurría a la Nación a buscar fondos para la realización de las obras que apuntalaron su gestión, como las nuevas plazas públicas.

A un paso de quedar aislado porque él decidió romper con el kirchnerismo -y no porque desde ese espacio "lo dejan sólo para castigarlo" como intentan victimizarlo aquellos que le recomendaron jugar abiertamente en contra de Néstor Kirchner- Bruera se recuesta por estas horas en la figura de Daniel Scioli, otro derrotado políticamente en las últimas elecciones que ofreció a los intendentes, como principal aporte, mediar con el gobierno nacional para buscar un acercamiento que ni siquiera puede garantizar con algunos de sus más estrechos colaboradores que despotricaron en durísimos términos contra el mandamás comunal.

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