El operativo por las fotos con Fidel.

Desde que empeoró la salud de Castro, el gobierno de la isla toma medidas de seguridad inauditas para difundir imágenes actualizadas del revolucionario.
“Señora Presidenta, el Comandante me pidió que le traiga esto personalmente.” Alejandro González Galeano, vicecanciller y ex embajador de Cuba en la Argentina, se paró frente a Cristina Kirchner y en una improvisada ceremonia le dio dos sobres. En el más chico había un CD, en otro más grande estaban guardadas las tres fotos que Fidel Castro decidió enviarle a la Presidenta como recuerdo de su encuentro en La Habana. Según la información oficial, el diplomático voló desde Cuba hasta Venezuela sólo para entregar en mano la imagen que minutos después recorrió el mundo.

Fuentes que participaron del viaje presidencial reconocieron a este diario que González Galeano tenía previstas también otras reuniones en Caracas durante esta semana, pero lo cierto es que, de cualquier modo, se apareció por sorpresa en la cena que Hugo Chávez le había organizado el jueves a la delegación argentina en Fuerte Tuina, un complejo militar venezolano. El vicecanciller entró al salón y caminó directamente hacia la zona donde estaban Chávez y Cristina, que aún no se habían sentado a comer. Ella abrió el sobre, las miró y le agradeció profundamente. González Galeano volvió entonces a su silla y los presidentes se sentaron a la mesa principal. Al final de la comida, Cristina se acercó a los miembros de su comitiva y mostró, feliz, las fotos.

La posibilidad de tener la imagen de la reunión había quedado en manos cubanas. El gobierno de la isla maneja con celo implacable todas las imágenes que se difunden de Castro desde que se enfermó y dejó la presidencia en julio de 2006. La ansiedad mundial por ver una foto actualizada del Comandante se había acelerado en los últimos meses porque no se reunía oficialmente con nadie desde noviembre, cuando recibió al presidente chino, Hu Jintao. También sus artículos en el Granma, el diario oficial cubano, habían dejado de aparecer desde diciembre y para el 50º aniversario de la Revolución apenas escribió un corto telegrama. Tantas ausencias hicieron crecer las sospechas sobre la gravedad del estado de salud de Fidel.

Sin embargo, esta semana, Castro terminó con todos los misterios. Por sorpresa recibió a Cristina y el mismo día no sólo volvió a escribir en Granma, sino que también en sus propias reflexiones habló de Obama y de su muerte. Para la Presidenta, la invitación a reunirse con él fue un regalo inesperado. Lo que ella tampoco sabía era el hermetismo con que los cubanos manejarían la difusión de la foto tomada por su fotógrafo oficial, ya que Cristina no pudo llevar al suyo, Víctor Bugge.

En Cuba, el trato personalizado con la imagen de su máximo líder no es una novedad. Un miembro de la comitiva argentina recuerda que hace dos décadas se sacó una foto con Fidel en Cuba y recién la pudo tener en sus manos tres meses después, cuando se la alcanzó el embajador cubano en Buenos Aires. En rigor, los cubanos son muy obsesivos con las imágenes en general. Durante toda la visita de Cristina la acompañaron las cámaras de la televisión cubana. Además de los equipos más modernos y digitales, había un señor que rompía los silencios con su filmadora. Tenía alrededor de 80 años y portaba una cámara con película de 8 mm a la que hacía funcionar dándole cuerda. ¿Por qué seguía usando algo tan antiguo si ya tenían equipos modernos? “Porque este sistema es el más seguro del mundo para preservar las imágenes a lo largo de la historia”, le contó el camarógrafo a un funcionario argentino.

Castro habló de su propia muerte

“Yo estoy bien pero, insisto, ninguno de ellos (los dirigentes del Partido Comunista y del gobierno cubano) deben sentirse comprometidos por mis eventuales reflexiones, mi gravedad o mi muerte”, escribió Fidel Castro en la última de sus “Reflexiones”, 64 textos publicados con regularidad variable desde abril de 2007 en la web cubadebate.com.

Por primera vez desde su retiro de la primera línea del poder hace casi tres años, Castro habló de su propia muerte y la ubicó cercana. En medio de un análisis sobre las contradicciones del capitalismo, el líder cubano especuló con la posibilidad de morir antes de que concluya el mandato de Barack Obama. “He tenido el raro privilegio de observar los acontecimientos durante tanto tiempo. Recibo información y medito sosegadamente sobre los acontecimientos. Espero no disfrutar de tal privilegio dentro de cuatro años, cuando el primer período presidencial de Obama haya concluido”, dijo en el artículo, en donde, al igual que el publicado el jueves, califica al nuevo mandatario de Estados Unidos de “sincero e inteligente”. Castro tituló “El undécimo presidente” su última reflexión, por el número de orden que ocupa Obama en la Casa Blanca desde el triunfo de la Revolución Cubana en 1959.

Anuncios para la semana próxima

Después de su gira por Cuba y Venezuela, la Presidenta retomará la próxima semana la agenda local. La semana de Cristina Fernández está colmada de actos con anuncios y reuniones con gobernadores para federalizar promesas que servirán para arrancar el año electoral.

Entre el lunes y el miércoles participará de la firma de tres convenios entre la ANSES y los mandatarios Daniel Scioli (Buenos Aires), José Alperovich (Tucumán) y Celso Jaque (Mendoza). Los acuerdos son para planes de obra pública. Las tres reuniones serán en la residencia de Olivos y están pautadas para las 18.30.

El jueves, también en la quinta presidencial, pero a las 11.30, Cristina Fernández anunciará un acuerdo alcanzado con cámaras industriales de la denominada línea blanca para una nueva etapa del canje de electrodomésticos.

Por ahora no hay actividad prevista para la primera mandataria en la Casa de Gobierno. Ocurre que una parte del edificio, cercana al área presidencial, está en refacción y por esos arreglos varios despachos fueron desocupados.

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