Operativo desgaste o el culebrón 126

Por Martín Dinatale

La disyuntiva está abierta pero es muy probable que se defina esta semana. Es decir, si Martín Redrado continúa en la presidencia del Banco Central o se va definitivamente como quiere la presidenta Cristina Kirchner. De esto se trata y sobre este eje girará buena parte de la agenda política argentina en las próximas horas.

El operativo desgaste para que el titular del BCRA se aleje de su puesto ayer se puso en marcha desde las mismas usinas del kirchnerismo y perdurará en los próximos días. Por un lado, los jefes del oficialismo en el Congreso Miguel Pichetto y Eduardo Fellner salieron a coro para reclamar una vez más que Redrado deje la titularidad del BCRA. Se le sumarán más voces. Hubo reunión informal de banqueros en Punta del Este y desde ese sector no se descarta otro comunicado contra Redrado en lo inmediato. A ello habrá que sumarle las voces de empresarios kirchneristas y de la misma Presidenta con el claro objetivo de desgastar a Redrado.

El culebrón 126, que a esta altura viene a ser Redrado, mantiene su resistencia de no abandonar el cargo. Allegados al jefe del BCRA comentaron en las últimas horas que Redrado "no se moverá un ápice de su postura a menos que el Congreso se expida en su contra". Hubo quienes le aconsejaron incluso que la pelea política ya estaba ganada y que era hora de retirarse. Pero Redrado no acepta y quiere dar pelea. "No soy yo, es la institución del país la que se pone en juego", dijo Redrado a sus íntimos.

Es probable que el tema lo defina la Justicia. Un fallo judicial de la Cámara Contencioso Administrativo en los próximos días podría ratificar al titular del BCRA o bien avalar el decreto de remoción de Redrado, aunque esta última posibilidad parece ser muy remota. La Cámara debe expedirse sobre el fallo de la jueza María Sarmiento que se pronunció en contra del decreto presidencial.

El mundo político y económico de la Argentina girará una vez más en esta semana alrededor de Martín Redrado. ¿Será suficiente la salida de jefe del Central para aplacar semejante crisis institucional en la que se sumergió el país en las últimas semanas? ¿Se despejarán de la noche a la mañana las grandes dudas que se abrieron en la comunidad financiera internacional respecto de la gestión Kirchner si Redrado decide dejar su cargo? ¿Cuánto tiempo deberá esperar el país para redefinir su política de reestructuración de deuda una vez que el Gobierno blanqueó ante la Corte que la creación del Fondo de Bicentenario no tenía otro objetivo que el de cumplir con el aumento del gasto del presupuesto?

Ningunas de estas preguntas llegarán con certeza por más que Redrado se vaya a su casa. La semana que comienza sólo puede profundizar la crisis o extenderla en el tiempo. La crisis no tiene nombre y apellido. A esta altura ya es un culebrón difícil de remover. Una derrota que al Gobierno se le hará pesado remontar. ¿La agenda presidencial? Limitada y simple: esta semana Cristina Kirchner prevé un acto en el conurbano, una reunión con el emir de Qatar y los preparativos para su viaje a China. Es lo que oficialmente se sabe. El resto puede ser sorpresa ya que sorpresas no faltan últimamente.

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