Los que operan alrededor de la visita

El gobierno argentino repasó la relación con las empresas españolas en el país y llevó tranquilidad a quienes sospechaban, o alentaban, que hubiera cortocircuitos en la relación. Gestos de Zapatero y de la secretaria para Iberoamérica, Trinidad Jiménez.

Mientras desde España llegaban ayer declaraciones auspiciosas –tanto del propio jefe de Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, como de la secretaria para Iberoamérica de la Cancillería, Trinidad Jiménez– antes de la visita de Estado de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el ministro de Planificación, Julio De Vido, se reunió con el embajador español en Buenos Aires, Rafael Estrella, y las cabezas de las importantes empresas de ese país en la Argentina. El objetivo fue repasar el estado de situación de cada una y la agenda que tendrá en Madrid la Presidenta con los líderes de esas empresas.

Es que como ayer hubo trascendidos de un supuesto malestar español por la expropiación de Aerolíneas y del análisis que está haciendo el Gobierno de la participación de Telefónica en Telecom, sobre una posible violación a la ley antimonopólica, hubo preocupación de las autoridades de ambos países por pasar en limpio el estado de la relación, en sus diferentes frentes. En el gobierno argentino sostienen que más allá de la derivación de la crisis de Aerolíneas y la audaz jugada de Telefónica, las empresas españolas no tienen ninguna objeción para hacer y les va muy bien en la Argentina. Señalan que las principales demandas fueron satisfechas.

Así, por ejemplo, explican la adecuación tarifaria para compañías de servicios como Edesur y Gas Natural Ban, los aumentos de peajes para las que tienen concesiones de autopistas y rutas y que el ensanche de la avenida General Paz, una de las mayores inversiones en obra pública, quedará en manos del grupo español Abertis. También dicen que a los bancos Santander Río y Francés les va muy bien, en medio de una crisis financiera global que los está impactando en otras latitudes.

Por eso, aunque entienden la presión de la diplomacia española a través de los medios a favor del grupo Marsans (ex dueño de Aerolíneas) y de Telefónica, “hay que poner las cosas en contexto”. Algo de eso seguramente habrá hablado ayer De Vido con el embajador Estrella –a quien, además, habrá adelantado el contenido de un anuncio que se hará hoy sobre Aerolíneas– y con los empresarios españoles.

Ayer, el canciller Jorge Taiana partió hacia Roma para participar en la reunión de un comité del Consejo de Seguridad de la ONU que integra Argentina y también España. Allí se verá con su colega español, Miguel Moratinos, y seguramente le hubiera planteado algo de esto, si antes no hubiesen llegado las palabras tranquilizadoras de Rodríguez Zapatero y de Jiménez.

Rodríguez Zapatero, en una entrevista con el canal Telefé –perteneciente a la española Telefónica–, dijo que las relaciones de Argentina y España “son buenas” y que en su encuentro con Cristina en Madrid “vamos a hacer un repaso de la situación económica y de la cumbre del G-20 que se celebrará en Londres, de la que Argentina es parte” (ver aparte). Por su parte, Jiménez sostuvo que la Presidenta llegará a España en un “muy buen momento de la relación bilateral” y sostuvo que “los intereses comunes son tantos, que estoy segura de que la visita de la presidenta argentina será un gran éxito”. “España recibirá a la presidenta argentina con un espíritu enormemente constructivo y afable, como corresponde a las relaciones entre dos países amigos, aliados y hermanos, que además son socios estratégicos”, se explayó la alta funcionaria del Ministerio de Asuntos Exteriores español. “Es indudable que una buena relación entre los dos presidentes siempre facilita el acuerdo.”

Cuando fue al punto de la relación de las empresas españolas con la Argentina, dio a entender que hubo de-sencuentros, pero que ahora todo está en orden, desmintiendo así un supuesto enojo español por los casos Aerolíneas y Telefónica. “Ahora estamos en mejores condiciones para seguir avanzando”, remató.

Del lado argentino, quien salió a hablar, también ayer, fue el jefe de Gabinete, Sergio Massa, que sostuvo que la ida de la Presidenta a España “seguramente será un viaje muy productivo, de alto contenido, por la presencia y jerarquía que le dio el Estado español a la visita”.

Esa intención oficial de ambos lados de mostrar el buen vínculo bilateral se manifestó en los sucesivos encuentros que Massa tuvo desde la tarde y hasta la noche los empresarios españoles. Con el presidente de la petrolera Repsol, Antonio Brufau, analizó las inversiones que la empresa tiene previsto realizar en Argentina. De la reunión participó también el accionista argentino de YPF, Sebastián Eskenazi. Y luego se reunió con Hugo Sydman, representante de Gas Natural BAN, con quien hablaron del programa de inversiones.

Luego De Vido recibió al embajador Estrella, con quien habría repasado la situación de cada empresa y a qué empresarios españoles la Presidenta recibirá en Madrid. Seguramente también hablaron de Aerolíneas y Telefónica.

Con la ley de expropiación ya sancionada en el Congreso en diciembre y cerca de hacerse efectiva, el conflicto con Aerolíneas podría encaminarse si Argentina toma para sí un acuerdo de Marsans con el grupo europeo Airbus para comprar aviones por 7000 millones de dólares a lo largo de 10 años. A cambio de esto, Marsans desistiría de su demanda ante la Ciadi por la expropiación. “El acuerdo es factible, pero va si se hace va a demorar un tiempo”, dijo una alta fuente del Gobierno, desestimando que la Presidenta viaje a España con ese tema solucionado.

El problema con Telefónica, en tanto, es que Telecom de Argentina es ahora manejada por Telecom de Italia, que tiene como accionista a Telefónica, lo cual violaría la Ley de Defensa de la Competencia. El Gobierno está analizando la situación y Telefónica espera que la decisión final sea a su favor.

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