Operación checa.

Operación checa.
Stepanek y Berdych se medirán con Argentina en julio. Son peligrosos, pero con Del Potro y Nalbandian unidos todo es posible.
Ningún integrante del equipo argentino de Copa Davis lo hizo público durante la semana del Parque Roca, pero, a no dudarlo, más allá del compromiso ante Holanda los ojos también estaban puestos en lo que sucedería en Ostrava con el choque entre República Checa y Francia. Las razones eran lógicas porque había dos certezas: una era que, más allá de las ausencias de sus principales figuras, Argentina no debía tener inconvenientes en superar al débil conjunto holandés, como finalmente ocurrió; y la otra era que el match de los cuartos de final sería de visitante ante cualquiera de los dos adversarios y que tanto checos como franceses representarían una bisagra en el camino hacia una hipotética cuarta final de la Davis.

República Checa será el rival del 10 al 12 de julio en sede y superficie a designar en un plazo máximo de 40 y 30 días antes, respectivamente. Acerca del primer ítem, los checos tienen variantes: en sus últimos cinco compromisos como locales jugaron en Liberec, Praga y Ostrava, aunque el estadio CEZ de esta ciudad natal de Ivan Lendl que está ubicada en el noreste del país fue sede de los dos últimos matches del equipo capitaneado por Jaroslav Navratil. En tanto, en el tema de la cancha que elegirán no habrá incógnitas: será una carpeta sintética bajo techo montada seguramente sobre madera para que la pelota pique lo más bajo posible y que sea tan veloz como lo permitan los reglamentos de la Federación Internacional de Tenis.

Los checos tiene una muy fuerte tradición en la Davis --copa que ganaron en 1980-- y junto a estadounidenses y suecos son los únicos que jamás dejaron el grupo Mundial desde su creación en 1981. Su equipo actual gira alrededor de dos figuras importantes: Radek Stepanek y Tomas Berdych. Ellos fueron los singlistas y doblistas titulares en las dos últimas series (al triunfo ante Francia hay que sumarle el de Bélgica en la primera ronda de 2008) y son muy peligrosos en canchas rápidas. Stepanek es uno de los tenistas más duros del circuito por la intensidad con la que juega cada punto. En lo que va de 2009 ganó los títulos de Brisbane y San José y, además, está muy fresco el recuerdo del muy buen triunfo que logró ante Del Potro en sets corridos en los recientes cuartos de final de Memphis, donde llegó a la final. Berdych, en tanto, tiene una pelota muy pesada y cuando domina el punto se hace muy difícil controlarlo; es más inestable en lo mental y en lo tenístico, pero cuando está a pleno es tremendamente peligroso.

Modesto Vázquez confirmó ayer que Juan Martín Del Potro y David Nalbandian estarán en el equipo argentino en julio, tal cual es el deseo de todos, incluidos los propios jugadores. Ellos deberán tener esa charla previa para salvar las diferencias o, al menos, para que no se noten a la hora de salir a la cancha. Pero, ¿quiénes serán los otros dos integrantes del equipo? No sirve definir nombres a cuatro meses del duelo y cuando en el medio el circuito tendrá torneos de cemento, polvo de ladrillo y césped aunque la idea de Vázquez es clara: consciente de que no puede armar una pareja de dobles, quiere apostar por un especialista para el partido del sábado (frente a Holanda fue Arnold, quien partirá otra vez con ventaja) y por un tercer singlista que pueda acompañarlo pero que también sea una alternativa de peso ante una eventualidad que se presente en Del Potro o Nalbandian. En este caso, las preferencias son más amplias aunque por algunos off the record muy informales surgidos en Villa Soldati, Juan Mónaco (con Arnold llegó a la tercera ronda en Australia y a la final en Costa do Sauipe) y Eduardo Schwank (en octubre, bajo techo, le ganó al francés Simon en Viena e hizo cuartos de final en Metz) serán quienes tendrán la lupa del capitán más de cerca.

Con este panorama, ¿Argentina podrá ganarle a República Checa para recibir a Croacia o Estados Unidos en las semifinales de setiembre? También es muy aventurado asegurarlo, aunque hay una realidad: si hay sinceridad y diálogo en el seno del equipo, todo es posible. Y esto incluye alcanzar el sueño de capturar por primera vez esa bendita y esquiva Copa Davis.

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