La opción de Blejer en el Central ingresó en el freezer

Por Néstor O. Scibona

Un día después de haber regresado a la Argentina, Mario Blejer evitó ayer toda exposición pública y se autoexcluyó del convulsionado debate sobre el futuro del Banco Central.

Su posición sigue siendo la misma que dejó trascender hace una semana desde Europa: no considerará ningún ofrecimiento gubernamental -formal o informal- para ser propuesto como futuro titular del Banco Central (BCRA) hasta que no se defina la incierta situación de Martín Redrado; o, lo que es lo mismo, mientras el tema esté pendiente de un fallo que podría llegar a la instancia de la Corte Suprema de Justicia.

Con esta decisión, el economista pretende salir del centro de la escena en la que lo colocó el ministro de Economía, Amado Boudou, cuando le ofreció el cargo prematuramente, dando por sentada una renuncia de Redrado que nunca se produjo y cuya negativa a presentarla fue el detonante de la actual crisis institucional.

También Aníbal Fernández aportó esta semana una nueva cuota de confusión al insistir en su designación sin la contrapartida de una aceptación explícita. En su agenda no figura ningún encuentro con Cristina Kirchner, como especularon algunos medios.

Tercero en discordia

Ahora que la cuestión se judicializó y el BCRA muestra una insólita conducción bicéfala -Redrado repuesto por la Justicia y Miguel Pesce designado interinamente por CFK-, Blejer no quiere aparecer como tercero en discordia. Ni tampoco sufrir el desgaste que supone ser candidato a un cargo que, de hecho, no podría asumir desde el punto de vista orgánico e institucional hasta tanto no surja una definición judicial o política sobre el tema.

Ninguna de estas salidas está a la vista en el corto plazo. Sobre todo después del revuelo que causó ayer el embargo del juez Thomas Griesa y la teoría conspirativa que volvió a enarbolar como respuesta el tándem Kirchner-Boudou, al cargar culpas sobre todos los que se oponen al Fondo del Bicentenario sin reconocer ninguna responsabilidad sobre sus propios errores.

De esta manera, la opción Blejer, que la Casa Rosada había imaginado como una señal de calma hacia los mercados, parece haber ingresado en el freezer por tiempo indeterminado. Puede permanecer allí por semanas o meses.

No es muy diferente la perspectiva que se presenta para el canje de deuda con los holdouts . La única actividad semioficial que tuvo el ex presidente del BCRA desde su regreso al país fue ayer un desayuno con el ministro Boudou, donde compartieron preocupaciones mutuas. Una de ellas es que será prácticamente inevitable la postergación del road show para lanzar la operación, que estaba previsto para fin de enero.

El impacto que provocó la crisis del Banco Central sobre las cotizaciones de los títulos públicos argentinos y la incertidumbre que generan las noticias desde Buenos Aires y Nueva York, seguramente, obligarán a un compás de espera.

Diferencias

Otro dato significativo es que, a pesar de la buena relación que cultivan desde hace tiempo, Blejer no habría sido consultado por Boudou sobre el Fondo del Bicentenario ni coincide con la forma en que se instrumentó. El ex titular del BCRA hubiera preferido que las reservas excedentes se utilizaran como garantía y no directamente para pagar obligaciones del Tesoro; y que simultáneamente se anunciara un programa de moderación fiscal para alcanzar el objetivo de reinsertar a la Argentina en los mercados.

Ahora que Cristina y Boudou redoblaron la apuesta y descartaron cualquier cambio en este esquema, la incertidumbre se extiende en el tiempo. Lo mismo que la intención de Blejer de formar parte de la solución y no del problema del Banco Central.

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