El ombligo estatal quiere recuperar protagonismo

Los estatales de la CTA movilizaron en buen número por las calles neuquinas. Necesitan ganar protagonismo para imponer criterios y no ser desplazados por el sindicalismo competidor. Hay un peligro para el gobierno: perderse en el espejismo de la confrontación dentro del Estado.
El conflicto entre el gobierno neuquino y la CTA amenaza con cobrar un protagonismo excesivo, con afectación al conjunto de los ciudadanos, cuando debería quedar acotado a una discusión de relaciones laborales en el ámbito del Estado.

A esto, precisamente, apunta la estrategia de ATE, el principal sindicato de esta historia de conflictos casi permanente en la Neuquén de la “nueva” democracia de los 25 años, que fueron celebrados este jueves.

Ocupar calles con miles de manifestantes y profusión de pancartas y banderas (que siempre ayudan a parecer más); cortar calles y rutas; y hacer sentir nuevamente que el ombligo del mundo es estatal, es la consigna principal que –aunque en estado confuso- se desprende de la cada vez más pobre imaginación de los dirigentes sindicales y políticos que comulgan con el sector.

El tema, como casi siempre, es el poder. El convenio colectivo de trabajo que el gobierno de Sapag demora en procura de encontrar algún punto de encuentro entre UPCN y ATE, no afecta en realidad la estabilidad laboral de los empleados públicos. Lo que hace es introducir mecanismos laborales que acercan la actividad al resto de la comunidad laboral de la Argentina, en todo caso.

No es el convenio en sí el problema, sino el hecho de que avance una reforma importante sin el consentimiento de ATE en el Estado neuquino.

Por eso, el sindicalismo de la CTA puso todo su poder movilizador este jueves. Fueron unas 5.000 personas, según ha coincidido el periodismo en estimar, entre estatales, docentes, estudiantes, y el aporte de los trabajadores organizados en FASINPAT, la fábrica cerámica (en serios problemas, ver nota aparte) que fuera de la familia Zanon, y que pretende ser estatizada ahora, en un salvataje que el gobierno de Sapag duda en otorgar.

Entre los maestros de ATEN, los estatales de ATE, los obreros de FASINPAT y el siempre combativo frente estudiantil universitario y secundario, el gobierno de Sapag tendrá su principal fuente de conflictos callejeros.

El dilema que tiene su gobierno –como el que han tenido antes otros gobernadores del MPN- es sencillo: cómo solucionar estos conflictos, sin al mismo tiempo desatender problemas más serios y concretos, que tienen que ver con la apabullante pobreza que sobrevive apenas en medio de una de las provincias con mayores recursos económicos de la República Argentina.

Comentá la nota