Una olla a presión y tres papas hirviendo

Si el Gobierno decide hoy levantar la veda sanitaria sobre las salas de juego de azar, entonces el conflicto de los empleados de los casinos desaparecerá como por arte de magia
IVISA, que volverá a recaudar, pagará los días descontados a sus trabajadores durante la restricción. Pero si las autoridades optan por el camino contrario, entonces será como poner una pila de ladrillos sobre la tapa de una olla a presión que ya alcanzó su punto máximo de temperatura. Y les implicará, al mismo tiempo, tener que meter la mano para tomar tres papas hirviendo.

La primera papa son los propios empleados de las salas de juego. Son casi 300, les comunicaron por escrito que se les suspende el contrato laboral mientras las salas permanezcan cerradas y salieron a cortar la calle dos veces. En ambos casos, se cuidaron mucho de que alguna de sus palabras pudiera ser entendida como una afrenta a su empleadora IVISA. Sí se enfrentaron, en cambio, al gremio que los representa. Anunciaron que hoy cortarán Paula de Sarmiento durante la reunión del comité de crisis en Casa de Gobierno. Y si no cobran los días en que fueron obligados a no trabajar, multiplicarán los cortes, las bombas de estruendo y las movilizaciones para elevar su reclamo. Pero no ante su patrón, sino ante oficinas públicas.

La segunda papa ardiente es IVISA. Ayer hizo un planteo muy claro en la reunión de conciliación en la Subsecretaría de Trabajo: si se levanta la veda sobre los casinos, entonces les pagarán todos los días no trabajados a los empleados. Si no, demandarán al Gobierno por "discriminación" y por haber tomado medidas sanitarias "subjetivas, injustas y perjudiciales", tales los términos que usó ayer el gerente Mario Pereyra. El planteo es por qué ellos están cerrados y otros lugares de aglomeración de gente, como los hiper y las salas de cine, siguen abiertos. Y sobre los días de suspensión de salario, en caso de seguir la veda, guardaron silencio.

La papa restante en la olla es el Sindicato Empleados de Comercio, que nuclea a los trabajadores de los casinos. Participó también en la reunión de ayer y, a su término, se plantó en su propio pie de guerra: si IVISA les descuenta los días a los empleados, dijo el secretario gremial Raúl Avila, iniciarán acciones legales contra la empresa y hasta le organizarán escraches en las puertas de los casinos, para que los bombos y la batahola espanten la clientela.

Mientras, el clima no puede ser peor. Ayer se repitió el corte de calle Santa Fe al mediodía, frente a la Subsecretaría de Trabajo, con su consecuente caos vehicular en horas pico de tránsito. Hubo más manifestantes que el martes, cuando cortaron la esquina de Mendoza y Santa Fe, porque para ayer los empleados se habían convocado mediante una cadena de mensajes de texto. Las bombas de estruendo fueron casi 40.

Y el malestar también se notaba en un tironeo entre los empleados y el gremio, admitido en ambas partes. Los trabajadores decían que el sindicato reclama por ellos no haber cobrado propina todos los días de veda, pero que ellos no están reclamando eso. Y en el seno sindical reconocen el malestar que les genera una suposición que no callan: que el reclamo de los empleados no es espontáneo, sino organizado por IVISA, y que eso motiva el desaire al gremio. "A que a las bombas no las pagaron de su bolsillo", decía ayer un dirigente sindical. Y los trabajadores en la calle reconocían que las tarjetas con crédito telefónico para los SMS habían sido pagadas por sus jefes.

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