Olivera: "Es extremo" el escenario de inseguridad

Olivera: "Es extremo" el escenario de inseguridad
El edil aseguró que hace tiempo los vecinos dejaron de reclamar el incumplimiento municipal de algunos servicios públicos tradicionales y que ahora es generalizado el pedido de seguridad y protección de los bienes materiales.
Narró que en el barrio La Paz, trece familias, de un total de veinte con las que se reunió en una de sus frecuentes recorridas, admitieron haber sido asaltadas en menos de un mes.

El concejal Fabián Olivera volvió a reclamar a las autoridades provinciales “la implementación de una política rigurosa y eficiente” en materia de seguridad y planteó que la ciudad de Formosa “definitivamente dejó de ser aquella comunidad tranquila donde todos se conocen y la confianza y honestidad formaban parte del paisaje natural de la convivencia”.

Tras concluir una semana de actividades barriales, en las que principalmente se reunió con vecinos de distintos barrios, Olivera se mostró muy preocupado por lo que marcó “el fin de una etapa social y el inicio de otra, muy distinta”, para la cual pidió “compromiso, responsabilidad y certeza”.

“Quiero hacer un llamado público al jefe de Gabinete, Antonio Ferreira para que administre la cosa pública redireccionando acciones concretas y efectivas; lo digo sobre todo para que el ministro de Gobierno deje de lado su autismo social y se dedique en serio a dar respuestas a una problemática que está generalizada, afecta a miles de familias de una gran parte de la ciudad y, lo peor, no parece tener visos de detenerse, sino todo lo contrario: plantea una concreta amenaza de instalarse en todos los barrios”, advirtió.

“Hace pocos días, junto con quienes integran mi grupo de trabajo visitamos a unas veinte familias; de entre ellas, trece me aseguraron que sufrieron el hurto de distintos bienes de adentro mismo de sus hogares en el curso de un mes. Esto habla a las claras de cómo está hoy el escenario de la inseguridad en Formosa”, reflexionó.

“Otro hecho que marca la magnitud de lo que digo, lo constituye el cierre de pasillos y pasajes en muchos barrios. Lo hicieron y hacen, espontáneamente los propios vecinos como maniobra de defensa en el intento de frenar esta verdadera ola de saqueos que existe”, apreció.

“Está claro que dentro de este panorama, el accionar oficial deja mucho que desear y se muestra muy lejos de comprender lo delicado de su alcance. El pastor de una conocida iglesia evangélica me contó que su local pastoral fue asaltado y que en el hecho se llevaron varias sillas y un equipo de música; lo curioso es que estas pertenencias fueron rápidamente detectadas por el religioso pero pese a la denuncia y a los datos aportados se encontró siempre con que la Policía insistía con que nada podía hacer porque era necesario demostrar que esos bienes le pertenecen al culto y no a esos vecinos. Así queda claro el grado de incompetencia policial y, sobre todo, la falta de preparación para enfrentar una realidad que nos avasalla y golpea con dureza”, cerró.

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