Olea y Orellana pelean por tierras en Monteros.

Polémica entre “caciques” del PJ. El intendente monterizo exige seguridad a la Provincia y admite que hay versiones que vinculan al legislador famaillense con usurpaciones. El parlamentario, hermano del intendente de Famaillá, admitió que estuvo en Monteros pero negó avalar alguna maniobra ilegal.
CONCEPCION.- El municipio de Monteros enfrenta durante estos días una ola de ocupaciones ilegales de terrenos tanto privados como fiscales, por parte de unas 400 familias oriundas de ese departamento y de otros lugares.

El movimiento de usurpadores estaría movilizado, según algunas denuncias de damnificados, por el legislador José Fernando Orellana, hermano del intendente de Famaillá, Juan Enrique Orellana. Esta versión, aunque no está confirmada, también es manejada por el intendente monterizo, Alberto Olea.

De hecho, en diálogo con LA GACETA, jefe municipal se manifestó disgustado ante la presunta vinculación de esos sucesos con uno de los referentes políticos del vecino departamento de Famaillá. Olea, presidente del Congreso Provincial del PJ, adelantó que mantendrá una serie de reuniones con las autoridades provinciales del área de seguridad, con la finalidad de pedirles que se instrumenten medidas que terminen con las ocupaciones. De igual manera, reclamará que se investigue a los supuestos promotores de esas acciones ilegales (ver “Hay una psicosis...”). 

Hasta ayer eran cinco las propiedades ocupadas por los usurpadores que, según aseguran los vecinos, en algunos casos llegaron en ómnibus contratados que los trasladaron hasta los predios que luego usurparon.

Justamente, durante la noche del miércoles un grupo intentó tomar posesión de otros inmuebles pertenecientes a empleados del comercio y de la municipalidad, pero los propietarios y la Policía, alertada por las autoridades de la intendencia, resistieron el ingreso de las familias. Estas, finalmente, se vieron a obligadas a abandonar el lugar. El episodio no pasó a mayores ni se registraron incidentes.

Los planteos

Los ocupantes negaron que Orellana los haya incitado a usurpar los terrenos. Aseguraron que la única razón que los mueve es la falta de un techo propio.

“La verdad es que estas tierras están abandonadas desde hace décadas y sus supuestos propietarios ni pagan los impuestos. Además, nadie se preocupó por nosotros para darnos una solución a nuestra carencia de vivienda. No nos quedó otra alternativa que venir aquí”, dijo Mónica Gómez, quien se instaló en un terreno ubicado en Colón y Las Piedras. “En mi caso, desde hace 19 años estoy inscripta en el Instituto de la Vivienda y no logro conseguir mi casa propia. En cambio, otra gente tiene hasta dos viviendas. Es injusto”, añadió.

“No queremos que nos regalen estas tierras, sino que el Gobierno se encargue de que nos las vendan”, aclaró, por su parte José Vaquera. “Somos personas humildes, con hijos a los que queremos darles un techo”, aseveró, a su vez, Mariana González. Ambos aseguraron que todos los ocupantes son vecinos de Monteros. “Ni aquí ni en las otras ocupaciones no hay nadie de Famaillá, como se comenta”, apuntó Vaquera.

Un damnificado

“Lo llamativo es la organización que tiene esta gente. En la primera ocupación, ocurrida detrás del club Ñuñorco, las familias llegaron en ómnibus, delimitaron los terrenos utilizando cintas demarcadoras y se pautaron lotes de 10 metros de ancho por 30 metros de largo. No fue nada improvisado”, precisó Tulio Otonello, una víctima de la usurpación.

“Aquí se dice que esto es una cuestión política. Pero eso no nos importa a nosotros. Lo único que queremos es que la Justicia actúe para que recuperemos nuestra propiedades y que se evite convertir a Monteros en otro ‘Fuerte Apache’”, concluyó.

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