Olavarría, prevenida contra la fiebre amarilla

Ante la reaparición de fiebre amarilla en la provincia de Misiones, el médico infectólogo Raúl Mángano aclaró que nuestra ciudad es uno de los pocos puntos de la provincia donde se vacuna contra la enfermedad. También se refirió al turismo en esa zona y a algunas particularidades que conlleva la vacunación. Advirtió sobre los riesgos de la automedicación.
Aunque durante 60 años pareció que estaba controlada, la fiebre amarilla volvió a golpear nuevamente en 2007 cuando se registraron ocho muertes en Misiones. En octubre y a principios de diciembre de 2008 aparecieron varios monos muertos por esa causa en Posadas y Cataratas del Iguazú, y hacia fin de año se dieron a conocer dos decesos, posiblemente por ese motivo, en la misma provincia, cuyo gobierno demanda vacunación obligatoria para quienes pretendan pisar ese territorio.

El médico infectólogo Raúl Mángano se refirió a los cuidados que deben tomar los turistas con destino a la zona infectada. A la vez remarcó que el Banco de Leche, en barrio Pueblo Nuevo, es uno de los escasos puntos de vacunación en la provincia de Buenos Aires. Señaló que es necesario vacunarse diez días antes de viajar. Y que con la vacuna, que presenta pocas contraindicaciones, se emite un certificado de validez internacional.

Mángano, en declaraciones a Canal Local, resaltó que la fiebre amarilla es la enfermedad a prevenir en la actualidad y aclaró que sería beneficioso vacunarse para quienes tienen pensado vacacionar en esa zona endémica. "Tal vez sea la más importante para prevenir hoy en día, dado que hubo y hay casos, y hay animales enfermos. Para viajar dentro de nuestro país, a muchas provincias argentinas, ya se decía desde hace mucho que hay que vacunarse. Para ir a Cataratas, concretamente, es conveniente tener la vacuna contra la fiebre amarilla".

Por otra parte, consideró que a pesar de no ser imprescindible, la vacunación es recomendable. Y advirtió sobre las previsiones que se han tomado desde hace tiempo en nuestra ciudad en ese sentido, que la convierten en una de las pocas de la provincia que dispone de acceso al servicio. "Para moverse en el interior del país no es obligatoria. Puede ser obligatoria para viajes hacia otros países, tanto para entrar a un país donde hay fiebre amarilla como para volver. Pero es aconsejable. En ese caso, por suerte, acá en Olavarría se ha estado comprando la vacuna. No hay vacunatorios en toda la provincia, existen en lugares muy limitados. Y en Buenos Aires hay largas colas en Ingeniero Huergo, en el Hospital Muñiz. Acá se da en el Banco de Leche".

El médico infectólogo local explicó el tiempo que demanda la vacuna para ser efectiva una vez inoculada en el organismo y por qué es ventajoso recibirla en alguna institución dependiente de la esfera estatal. "Son diez días el tiempo para la primera vacunación. Esta vacuna se dice que dura, internacionalmente, unos diez años. Para la primera vacunación, a los diez días ya existe inmunidad, y en una revacunación se considera desde el primer día. Ya sea que la persona viaje a Asia o a Africa, tiene durante mucho tiempo para moverse en el exterior, y lo más importante es que se emite por parte del Estado un certificado internacional, ya que es la única vacuna en el mundo que tiene un certificado válido para todos los países. La vacuna se puede comprar en forma particular y hacérsela colocar en cualquier gabinete de enfermería, pero es como si la persona no la tuviera. En el caso de las revacunaciones antes de los 10 años, pueden presentar efectos colaterales", dijo Mángano.

Contraindicación única

A su vez, habló de la efectividad de la vacuna y brindó precisiones para quienes deban recibirla por viajar hacia el norte del país. "En general, es una vacuna muy probada y ya se ha inoculado más de cien millones de dosis. La única contraindicación es la alergia a las proteínas del huevo, es la misma que para la vacuna antigripal. Nunca vi personas que sean alérgicas al huevo, pero existen. Después están las reacciones locales de todas las vacunas, inflamación, enrojecimiento. Y hay un porcentaje de esos cien millones de dosis, donde se han registrado 25 casos de reacciones severas, que entre esa cantidad de dosis es ínfima. Pero hay contraindicaciones respecto de la situación de embarazo. Por lo general se recomienda a la embarazada no viajar a una zona epidémica. Pero si hay que darla en embarazo, se hace. La efectividad en chicos es buena, el fabricante habla de más de nueve meses, aunque acá se está dando a chicos de seis meses como segura. La vacuna tiene buena cobertura a partir del décimo día".

Luego aludió a una particularidad de los tiempos que corren relacionada con la medicina y explicó que se realizan advertencias a los pacientes según el itinerario que vayan a tomar. "Con un grupo de médicos estamos haciendo esto que se llama medicina del viajero, que ya es una subespecialidad. Dados los viajes frecuentes, se va transformando, y hay libros enteros sobre la materia. A los pacientes que están por viajar se le dan una serie de recomendaciones generales, como no comer alimentos crudos. Se trata de ver qué turismo va a hacer el paciente. Si va a un hotel de cuatro estrellas es una cosa, ahora si va a hacer turismo de aventura, las precauciones son otras mucho mayores".

En relación con lo anterior, Mángano se refirió a las serias amenazas a que se exponen quienes se automedican con pastillas contra el paludismo, diferenció entre la acción de una vacuna y la de una pastilla y consideró clave la intervención del médico para evitar males mayores durante el viaje. "Por el caso de algunas pastillas que se toman para combatir el paludismo, como la fiebre amarilla, son enfermedades transmitidas por los mosquitos, en las que el repelente juega un factor importante. Respecto a las del paludismo, hay algunos medicamentos cuyo uso debe ser personalizado y tiene características muy especiales; hay drogas que no conviene darlas en el embarazo o a personas que tienen antecedentes de convulsiones o trastornos psiquiátricos. En algunas, el uso prolongado puede afectar la vista. El médico para recetarlas, por lo menos le pregunta al paciente si tiene algún problema de salud, y de acuerdo a eso decide qué medicación. En algunas tenemos la suerte que se empieza a dar una semana antes del viaje uno puede saber de algunos síntomas y es absolutamente personalizada la indicación. Las vacunas son generales. Inclusive se puede ver si hay alguna otra vacuna para dar. Y en los medicamentos es absolutamente personalizado. A veces es necesario hasta consultar un cardiólogo. La droga para combatir el paludismo puede producir interferencias con drogas contra las convulsiones y si no se consulta se puede pasar un muy mal momento en el viaje".

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