Ojitos asombrados viajan de Maravilla en maravilla

Excursión. Desde hoy, podrán conocer el mar, algo que hasta ahora sólo habían visto en fotografías. La Asociación Estamos y la Subsecretaría de Deportes de la provincia, hicieron posible que se cumple un sueño.
Asombro, ansiedad y hasta un dejo de temor, maquillaban caritas morenas. Las manitos apretaban fuerte sus mochilas y bolsitos, mientras los corazoncitos no podían desacelerar su ritmo. La experiencia que comenzaron a vivir ayer los 20 chicos de la escuela Nº 343 de La Maravilla, jamás la podrán olvidar.

Este martes 20 de enero de 2009, que el resto del mundo recordará como histórico por la asunción del primer presidente negro de los Estados Unidos de Norteamérica, en las cabecitas de este puñado de changuitos del interior del departamento Figueroa, se guardará como el día en que salieron de su agreste geografía cotidiana, para viajar hacia un paisaje totalmente desconocido que creían existía sólo en figuritas: el mar.

“Esta mañana conversaba con mi hija y comencé a llorar de la emoción. Esto es algo muy fuerte por el significado que tiene para estos chicos. Yo todavía creo que es un sueño”, decía la “señorita” Marta Gallo de Maldonado, única responsable de la escuelita rural.

Mientras tanto, los chicos esperaban el momento de subirse al colectivo en el playón de la empresa que los llevaría hasta Lucila del Mar, en la costa de la provincia de Buenos Aires, donde verán por fin hecho realidad el sueño de toda una comunidad. Ninguno abandonaba el grupo. Los ojitos bien abiertos escudriñaban todo con cierta desconfianza, y apenas contestaban con un movimiento de cabeza cuando se preguntó “¿cómo están?”, y ante la insistencia una tímida vocecita respondió: “Si don, todo bien”.

Ayer a media mañana, la docente Marta de Maldonado, el presidente de la Asociación Civil Estamos, Fabián Ramírez, su esposa Ángeles y su hija Milagros, partieron en un micro hacia la localidad de La Maravilla, a poco más de cien kilómetros de la ciudad capital en pleno departamento Figueroa, donde los chicos la esperaban. Desde allí vinieron a Santiago y desde la empresa de transportes ubicada en Pedro León Gallo y Aguirre, partieron a las cuatro de la tarde hacia la Costa Atlántica.

“Fue muy linda la despedida, y como los caminos estaban anegados no pudimos llegar hasta la escuela y nos juntamos en Villa Figueroa. De allí salimos y cada tanto debíamos parar por que alguno de los pequeños quería vomitar, todo producto de los nervios y la ansiedad de los chicos. Hay que tener en cuenta que muchos no conocían ni la ciudad y es la primera vez que salen de sus casas”, acentuó Ramírez.

La Asociación Civil Estamos fue la que consiguió a través de la Fundación Sol y Mar de la ciudad de Lucila del Mar, la estadía de los chicos en ese centro turístico de la provincia de Buenos Aires. Ayer su presidente junto a su familia, vinieron a ver que todo se cumpla como estaba programado y a despedir a la delegación.

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