"Ojalá seamos ídolos como Gallardo".

Los pichones del plantel admiran a los grandes y sueñan con copiarlos: "Jugar un partido oficial con ellos sería lo máximo". Tranquilamente puede darse en el próximo torneo.
"Escuchamos mucha cumbia y cuarteto, aunque a veces le tuve que aguantar que pusiera chamamé", se queja el más alto del dúo, el que para la foto se acomoda un escalón más abajo así queda a la misma altura de su amigo. "La cumbia me gusta, pero el chamamé es mi música, la de Corrientes. Llevé unos cuantos temas de Los de Imaguaré cargados en el celular y los ponía cuando me iba a bañar. Es un grupo muy bueno, con unos recitados que me dan nostalgia y a la vez me alegran el día porque tienen palabras muy lindas", se justifica el petiso, que reclama por los gritos que recibe para que saque esa música. Pero la amistad es más fuerte y lo que suene en los parlantes no será un problema en esta relación que une a los más gurrumines del plantel. Chiquitos, 17 años que todavía no les dan ni para votar, pero ya con un reconocimiento que los distingue. Con 183 centímetros de puro hueso y fibra, tan flaquito como exquisito, aparece Erik Lamela, Coco, aquel pibe que a los 12 años se lo quiso llevar el Barcelona. A su lado, con su corto 1,52, tan pícaro en la cancha como humilde afuera, se acomoda Daniel Villalva, Keko, el correntino que Ortega ve parecido a él.

Desde que llegaron a Núñez entraron en el catálogo de joyas caseras. Campeones en Novena, Octava y Séptima, fue Gorosito el que los sumó a la Primera en la pretemporada anterior, por eso en la gira canadiense mantuvieron sus peinados. Y si para ellos aquella había sido una experiencia inolvidable por sumarse al plantel profesional, esta vez no les alcanzaron los ojos para registrar cada segundo que compartieron con Ortega y Gallardo. "Me sorprendió compartir el vestuario con Ariel y el Muñe", comenta casi en voz baja Lamela, con un acné que denota su juventud. "Estar junto a ellos en los entrenamientos fue un sueño, pero jugar un partido oficial sería lo máximo", agranda el combo Villalva, que, pura timidez, no supo cómo hacer para darle las gracias al Burrito por haberlo postulado como su sucesor: "Le quise agradecer lo que dijo pero no me salió cómo, me dio vergüenza. Sí lo felicité por el gol que le hizo al Everton. Me puso muy contento verlo en la cancha. Le comenté que fue similar a aquél que le metió a San Lorenzo y me respondió que le salió así, que fue un poquito más atrás, con una humildad increíble, como si fuera fácil".

Es tanta la admiración del Keko por el jujeño que cuando habla de su ídolo hasta se olvida de la lesión en el pie derecho que prácticamente lo dejó sin pretemporada. "El inglés me enganchó y me dobló el pie como cuando te querés bajar del caballo y te queda trabado en el estribo", explica campechano. Mientras, Coco presta atención a cada palabra de los más experimentados. "Los dos nos aconsejan mucho. Te dan confianza, te cuentan cosas que vivieron para que aprendas", explica y cuenta algunas de las sugerencias: "Me dicen que juegue como yo sé, que mantenga el perfil bajo y que me mate en las prácticas. Entrenar es lo único que te hace ser unos fenómenos como ellos". "Hay que tener paciencia, todavía somos muy chicos, pero estar en este plantel es impresionante. A Erik le digo 'mirá adónde estamos'. Tenemos que rompernos el alma todo el día para seguir disfrutando estas cosas que son hermosas", se suma Villalva, el mejor socio de Lamela en la categoría 92, una dupla que enloqueció a los rivales, mezcla de gambeta y picardía con talento y elegancia. "Me encanta jugar con él porque nos entendemos mirándonos, de memoria.

"Ojalá algún día podamos jugar juntos en Primera, tengamos la posibilidad de afianzarnos y ser ídolos de River como el Muñe y Ariel", vuela la fantasía del flaco. "Para eso falta todavía, pero sería muy lindo que podamos conseguir todo lo que lograron ellos", mantiene la calma el correntino, aunque no por eso deje de soñar con ser como el Burrito.

Ortega ya lo señaló al Keko como su sucesor. "Lo veo parecido a mí cuando empecé", admitió el jujeño. Lamela es "un 10 de la escuela clásica de River", según Gorosito, aunque Coco no se ve tan parecido a Gallardo: "Tengo otras características. Meto pases, pero mi contextura física me hace distinto a Marcelo. Cada uno tiene su estilo, pero obvio que es un referente para mí". Más allá de diferencias y similitudes, Villava y Lamela fantasearon en la habitación más juvenil de la pretemporada. Recién recorrieron la mitad de la vida que sus ídolos, les falta otro tanto para alcanzarlos en edad y que haya chicos que quieran ser como Keko y Coco.

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