"Ojalá le llegue a los tobillos al Mellizo".

El Ogro no se achica luego del elogio de Pipo y sigue su combate para llegar a River: no se presentó en Newell's, fue a Agremiados y amenazó con jugar "al 30%" si no lo liberan.
Le dicen Ogro, pero es tan agradable y carismático que hasta resulta capaz de superar la eterna muralla divisoria entre River y Boca. Tan particular es Cristian Fabbiani que Pipo Gorosito se animó a compararlo con un ídolo de la contra: Guillermo Barros Schelotto. Sí, justo un personaje nada simpático para el hincha millonario. Sin embargo, a este delantero, confeso fanático de River, no le molestó nada. Al contrario. "Es un orgullo que me comparen con esa clase de jugador. Ojalá que le llegue a los tobillos a Guillermo, porque lo que él hizo en Boca fue espectacular", dice el grandote de 24 años que mide 1,89, ronda los 90 kilos y le tira todo el peso encima a la dirigencia de Newell's para poder cumplir su sueño de jugar en el Monumental.

-¿Te sorprendió el elogio de Gorosito?

-La verdad que sí, y me puso muy contento. Te motiva escuchar estas cosas. Yo estoy muy agradecido con Pipo porque cuando estaba en Lanús volvía de un préstamo en Chile y me dio la oportunidad de jugar. Ojalá le pueda devolver toda esa confianza en River. Igual, aunque no me toque ir, quiero que le vaya bien, porque lo conozco a él, a Cacho (Borelli) y a Zapata. Todos buena gente. Por eso les deseo lo mejor en River, esté o no esté yo.

-¿Vos te ves parecido a Guillermo?

-Tenemos características diferentes pero los dos nos divertimos en la cancha, nos gusta jugar al fútbol. Yo admiro eso de él, y que es un ganador.

-El dijo lo mismo de vos: destacó tu mentalidad.

-Y sí, a mí me gusta ganar siempre. Si no, jugaría en la esquina de mi casa.

-¿Te imaginás siendo ídolo de River?

-Ojalá, je. Pero primero deseo que se resuelva esta situación para poder llegar a River.

Así está Fabbiani desde hace 15 días: entre el sueño y la realidad. Así estaba también ayer cuando atendió a Olé: ansioso por terminar su vínculo con el club rosarino y ponerse la camiseta de River. Sin embargo, el final feliz parece cada vez más lejano. Por eso, el simpático Cristian se convierte en Ogro. "Yo viajé a Rosario para dar la cara y hablar con Sensini hoy (ayer) a la mañana. No tengo más ganas de jugar en Newell's porque apareció River y no quiero dejar pasar esta chance. Todos saben lo que es River para mí, es lo que busqué toda mi vida", dijo el 9 del momento. Sin embargo, como sus palabras no lograron convencer a la dirigencia leprosa, Fabbiani no se presentó a entrenar con el plantel profesional de Newell's y mandó una carta documento a Agremiados reclamando cuatro meses de sueldo impagos. "Si el club realiza el pago dentro de las 48 horas, el jugador tiene que cumplir el contrato", explicó Sergio Marchi, secretario general del gremio de futbolistas. Claro que el 9 ni siquiera maneja esa posibilidad.

-¿Qué vas a hacer si el club te paga, Cristian?

-Si hacen eso, también vamos a entrar en conflicto. ¿Qué necesidad había de hacer todo por vía legal si ellos me dijeron que plata no tenían? Si contaban con la plata, ¿por qué no me pagaron desde un principio? Esa es mi bronca.

-¿Existe también un problema familiar o sólo te querés desvincular para jugar en River?

-Es por una acumulación de cosas. El problema familiar es mi hija. Jugando en Rosario, la puedo ver sólo los domingos, y dos o tres horas después de los partidos, porque la madre (Amalia Granata) vive en Buenos Aires.

Al Ogro le gusta tener la pelota en sus pies. Pero ahora la tiene Newell's. Si el club salda la deuda con el delantero, que se aproxima a los 200.000 dólares, el 9 se quedará sin argumentos legales para desvincularse. Aunque sí con otros fundamentos... "Ya le dije a Sensini (el DT) que si me quedo no le voy a rendir, no me voy a sentir al 100%. Si Roberto me quiere al 30%, está bien. Los dirigentes sabrán qué tienen que hacer".

-¿Vas a ir a menos?

-No, pero no voy a jugar con las mismas ganas, eso está claro.

Lo que está claro es que el Ogro quiere jugar con alegría y ganar.

Como el mellizo Guillermo, pero en River.

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