La UE ofrecerá u$s 10.600 millones a países en desarrollo para luchar contra el cambio climático

Los jefes de Estado y gobierno de los 27 socios de la Unión Europea (UE) acordaron ofrecer a los países más pobres del globo un "fondo de solidaridad", por valor de 7.200 millones de euros (10.600 millones de dólares) entre 2010 y 2012, para ayudarles a emprender la "transición verde" hacia un modelo económico menos contaminante.
Con esta decisión, los 27 intentan dar un fuerte impulso a la cumbre mundial del clima de Copenhague, que la semana que viene entrará en una fase clave, en medio de la amenaza de los países en vías de desarrollo de hacer naufragar esa cita si no reciben dinero fresco para financiar su reconversión industrial a un modelo más ecológico y con menos emisiones de gases de "efecto invernadero".

"El riesgo (para el planeta) es de envergadura y el tiempo de reacción es breve. Copenhague no se puede saldar con un acuerdo de mínimos, eso sería imperdonable", alertó el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, al término de la cumbre de Bruselas.

España, anunció Zapatero, pondrá a disposición de ese fondo trianual (que es voluntario) la cantidad total de 375 millones de euros (125 millones anuales). Francia, Alemania y el Reino Unido pusieron sobre la mesa 1.200 millones de euros en total (para el período 2010-2012), es decir 400 millones anuales.

Zapatero aseguró que los 27 líderes comunitarios son "conscientes de que la cumbre de Copenhague tiene trascendencia histórica", por ello -agregó- el bloque comunitario "tiene una posición de liderazgo" en la cruzada contra el calentamiento global.

Suecia, que hasta el próximo día 31 de este mes preside la UE, anunció una contribución de 750 millones de euros, mientras que el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, puso sobre la mesa 600 millones de euros.

Precisamente, para que la semana que viene se logre cuajar en Copenhague un acuerdo vinculante que siente las bases para sustituir al desfasado Protocolo de Kioto, los líderes europeos eran conscientes de que tenían que abrir sus bolsillos.

No obstante, las cifras anunciadas quedan lejos de los objetivos iniciales, mucho más ambiciosos. Según estimaciones de los expertos de la Comisión Europea, serían necesarios al menos 100.000 millones de euros hasta 2020 para que las naciones menos favorecidas del planeta pudieran emprender una lucha sostenible contra el cambio climático.

Los guarismos también se quedan cortos en cuanto a las previsiones específicas del Ejecutivo de Bruselas para el primer "trienio" de la cruzada mundial contra los gases de efecto invernadero. Bruselas considera que se necesitaban al menos 21.000 millones de euros para el mundo pobre en esta primera fase.

Pero, mientras el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, o el primer ministro sueco y presidente de turno de la UE, Fredrik Reinfeldt, se mostraron optimistas sobre los resultados de este Consejo Europeo, otras voces -como los ecologistas de Greenpeace- consideraron "insuficiente" el esfuerzo financiero del bloque europeo con los pobres del planeta.

Por otro lado, los 27 volvieron a recordar que el bloque comunitario está dispuesto a incrementar su oferta de reducción de gases de efecto invernadero (para 2020) del 20 al 30 por ciento respecto a los niveles de 1990, en caso de que otros países ricos del planeta les acompañen en el esfuerzo.

La UE asumió, hace ya casi dos años, el liderazgo de la cruzada mundial contra el cambio climático al adoptar el programa "triple 20", que -en sus rasgos fundamentales- pretende que, para 2020, la UE reduzca sus emisiones de gases de efecto invernadero (fundamentalmente el dióxido de carbono, C02) en un 20 por ciento y que, para esa fecha, el 20 por ciento de la energía consumida en el bloque europeo proceda de fuentes renovables.

"Esta cantidad supera lo que podía esperarse de la UE, pero ahora confiamos en que otros igualen nuestras cifras y nuestra ambición. Eso es importante para hacer creíble el compromiso de los países más ricos con respecto a los países pobres", aseguró Barroso.

Satisfacción moderada para el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y para el primer ministro británico, Gordon Brown, que -de manera inesperada- sintonizaron sus voces desde el comienzo de la cumbre en favor de una "generosa contribución" europea con los países pobres del planeta. "Es necesario lograr en Copenhague un acuerdo ambicioso, no podemos permitirnos el fracaso", subrayó el presidente galo.

Todos los líderes europeos coincidieron en que la "oferta" de la UE para los países en vías de desarrollo no es suficiente (abarca sólo tres años) y que por ello -según Zapatero- "es necesario un acuerdo final que implique a todas las partes".

Pero gestar hoy este acuerdo, aunque modesto, no fue fácil. Hasta el último momento un grupo de cinco países (los bálticos, entre ellos) se resistieron a contribuir con dinero a este "fondo de lanzamiento" o de "impulso" para que el Tercer Mundo también pueda emprender su transición ecológica. Alegaban que, debido a los efectos de la crisis económica, no estaban en disposición de abrir sus carteras.

A pesar de la buena disposición de la UE, el principal escollo para que la cumbre mundial sobre el clima de Copenhague no acabe en papel mojado es el compromiso que estén dispuestos a asumir Estados Unidos o China, dos de los principales "contaminadores" del globo.

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