El NOA ofrece buen turismo rural pero hotelería antigua

Un experto español destacó lo que le falta a Tucumán y al norte para brindar calidad. Torres Bernier dijo que un hotel cinco estrellas de la región no alcanza el nivel de uno de tres en España. El turista busca vivencias
Buena parte del turismo se hace en la calle. Este es uno de los conceptos que sostiene Enrique Torres Bernier ante los micrófonos y grabadores que se ponen delante de él en todas las ciudades del mundo que visita. Este economista, experto en turismo y docente universitario español afirma que el viajero busca en el destino que eligió una infraestructura urbana similar a la de su ciudad de origen, y que no está dispuesto a soportar malos tratos ni problemas en el transporte público, entre otras cosas. Para superar estos inconvenientes, Torres Bernier -quien dio una charla sobre Calidad del Turismo en la Unsta- explicó que es fundamental una gestión en la que trabajen de manera mancomunada el sector público y el privado.

- ¿Qué debe ofrecer una ciudad para ser atractiva para los turistas?

- Una de las características del turismo es que gran parte se hace en la calle; es parte de la oferta. Esto incluye desde el mobiliario urbano hasta la limpieza. En la playa, el turista debe tener una buena playa. El turismo urbano debe tener una buena calle. Existe lo que se llama turista genérico, que agrupa a la mayoría de los viajeros. Es el señor que va a descansar, a divertirse, a pasarla bien. Pero tiene una obsesión: compensar todas las cosas malas que tiene en la vida con el viaje. Entonces, si a esa persona se le ponen problemas en la calle, rechaza el lugar. En cuanto a la infraestructura, el nivel tiene que estar a la altura del lugar de donde viene ese turista. La calle es importantísima, los servicios públicos, la seguridad, la limpieza... Por ejemplo, yo siempre digo que nunca terminé de conocer Buenos Aires porque tengo que ir mirando el suelo para no caerme.

- En ese caso es necesario que se articule el trabajo de varios sectores. ¿Cómo se logra eso?

- La gestión tiene que ser pública-privada. Es necesario un consenso, porque hay un tema fundamental: el turismo no admite huelga. Además, el turismo no es sólo restaurantes y hoteles sino aquello que quiere el turista. Quiere desde limpieza en la calle hasta deportes, cultura, medio ambiente. ¿Cómo voy a darle yo una buena oferta turístico-cultural si lo cultural no depende de mí? Todos los sectores deben trabajar juntos para buscar calidad, porque el turismo se hace entre todos y se reparte entre todos.

- ¿Hay calidad en el turismo de Tucumán y en el del norte argentino?

- Las propuestas del turismo rural, de las estancias o de la Quebrada de Humahuaca son excelentes, pero la hotelería es antigua. Eso no sólo pasa en el norte. Por ejemplo, estuve en un hotel magnífico en Neuquén, pero había bombillas en la habitación que no funcionaban. Cuando se lo advertimos al encargado, las cambiaron. Pero tuvimos que decírselo. Si hubiera un sistema de gestión de calidad eso no pasaría, porque la señora de limpieza advertiría el problema, lo apuntaría y mantenimiento lo resolvería antes de que llegue el huésped. En Europa, las empresas tienen grandes esperanzas en sus manuales de calidad y procuran diferenciarse a través de ellos. Otro problema es que hay una gran confusión con el tema de las estrellas. Se está tratando de hacer una clasificación mundial, para que no siga sucediendo lo que ocurre aquí: el hotel cinco estrellas no alcanza el nivel de uno de tres o cuatro estrellas de España.

- ¿Muchas camas o pocas, pero de calidad?

- Eso depende del turismo que se quiera traer. Lo importante es que haya hoteles. Si tú tienes una base, algún recurso, y sabes tratarlo, la oferta crea su propia demanda. Primero yo cuento con el producto: yo tengo una playa, pongo una sombrilla y ya tengo el producto. Pero también puedo poner duchas, socorristas... El tema es jerarquizar los recursos con los que cuento.

- ¿Para lograr el desarrollo de la provincia hay que apuntar a los turistas en general o a tipos de turismo específico?

- Ahí tienes a vuestra hermana, Salta, que os ha pasado por encima. Ella empezó con el turismo específico y eso es lo que hay que hacer: deportes con deportes, cultura con cultura y religión con religión. Pero todo debe estar metido en un plan general a largo plazo con mucha participación. Por ejemplo, ahora la teatralización de la historia tiene mucha fuerza. El turista está cansado de información y quiere vivencias. Es algo que cuesta muy poco dinero, pero que requiere un esfuerzo de coordinación muy grande, porque tienen que participar sectores como educación y cultura.

- ¿En qué podría beneficiar a Tucumán un centro de convenciones?

- El turismo de convenciones gasta dinero. El centro de convenciones es como una carretera: cuesta dinero, pero también produce mucho dinero. Es eminentemente una inversión pública. Además, el turismo de convenciones puede generar perfectamente un 70 % de ocupación hotelera constante, porque esto no se trata solamente de grandes congresos de medicina, sino de congresos de flores, de material de oficinas y de no sé cuántas cosas más. El centro de convenciones favorece a todos.

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