Las oficinas públicas, del éxtasis a la agonía por blanqueos y aumentos

Enancado en el decreto de pase a planta, en varias reparticiones se dio, de hecho, una recategorización con el consecuente incremento de haberes. El dispendio genera malhumor. Y razones sobran: ahora directores que cobran igual que el gobernador.

Las medidas que tomó el Poder Ejecutivo, en plena campaña reeleccionista, para enmendar antiguas postergaciones laborales en el ámbito de la Administración Pública provincial derivó en un desborde de inequidades, producto de una anarquía administrativa, que amenaza con mandar al cesto de la basura los decretos y con ellos los sueños de muchos estatales que hace tiempo se han ganado el respeto de la estabilidad y una remuneración digna.

Las oficinas públicas son un hervidero, no solamente por la advertencia que formuló el gobernador entrante de bochar los decretos de su antecesor, sino porque en la intimidad de cada repartición se palpan las diferencias que, súbitamente, experimentaron -sobre todo- los sueldos. Se da el caso, por ejemplo, que en algunas direcciones sus titulares equiparan al gobernador en los emolumentos. Dicho de otro modo, sus recibos de sueldo son más gordos que los de los ministros. Insólito, pero real.

Es que enancado con los decretos que firmó Arturo Colombi en víspera de la segunda vuelta, disponiendo el pase a planta de una enorme legión de estatales que revestía como contratados, subrepticiamente en distintos despachos se emitieron resoluciones internas de recategorización de personal.

Esto hizo que algunos directores de departamentos llegaran a duplicarse sus salarios, igualando al del Jefe del Ejecutivo.

Un caso paradigmático es lo que ocurre en despachos de la Secretaría General de la Gobernación -que funciona en Casa de Gobierno- donde algunos directores y subdirectores tienen hoy salarios superiores a los del jefe político de la cartera.

Según pudo constatar este diario el recibo de haberes del ministro Carlos Emir Fagúndez es de $6.634,52, sin embargo en esa cartera (que cobija a varias direcciones) hay funcionarios con salarios de más de 8 y 9 mil pesos.

El gobernador Arturo Colombi -el funcionario de más alta responsabilidad en la provincia- cobra (según su recibo) $9.664,60; el vicegobernador Tomás Rubén Pruyas cobra $8.452,37.

Esta desproporción salarial, que se estableció por efecto de una recategorización que casi nadie puede explicar, es la que genera el malhumor en la plantilla de personal, sobre todo de aquellos efectivos que hace tiempo vienen pujando por una mejora.

La inquietud es compartida por quienes, como consecuencia del decreto de blanqueo, lograron por fin la ansiada estabilidad laboral y ahora sienten nuevamente el frío de la guillotina producto de este desborde que no les beneficia. por el contrario.

Es que Ricardo Colombi ya instaló la duda sobre la legitimidad de los decretos y promete -cuanto menos- revisarlo. Es muy posible -casi un hecho- que dará marcha atrás con lo decretado.

En la Secretaría General, en Salud, en Educación, Hacienda, entre otras carteras, se habría producido este disloque de promociones con dispendio salarial. Hasta en el Banco de Corrientes -dicen- hubo más de un centenar de ascensos.

El actual Gobernador, sin embargo, defendió los decretos de regularización laboral y sostiene que no resentirá la caja del Estado. Pero, una cosa es el blanqueo y otra distinta es la recategorización a mansalva. Justamente este punto es el que provoca urticaria en la plantilla de personal y da motivos a la futura administración para usar la guadaña.

Si Ricardo borra lo firmado por Arturo unos 5 mil agentes volverían a la precariedad, pero el acto de injusticia no se centra en el blanqueo indiscreto, sino en una recategorización discrecional que se dio en medio de una gestión en pleno desbande. (L.A.S)

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