Oficializan incentivos para trigo y maíz

La rebaja no se computará vía compensaciones sino contra la declaración jurada de impuestos. Todavía resta reglamentar la segmentación entre pequeños, medianos y grandes productores. Es para revertir la fuerte caída en la producción.
El Gobierno oficializó los incentivos para los productores de maíz y trigo a través de los programas Plus, anticipados en diciembre por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. El decreto 2315, publicado en el Boletín Oficial el último día de 2008, establece que por cada millón de toneladas extra producidas por el conjunto, habrá una baja en las retenciones que se computarán no vía compensaciones sino contra la declaración jurada de impuestos. Para el caso del maíz, habrá que superar los 15 millones de toneladas y para el trigo, los 13 millones. Todavía queda por reglamentar el mecanismo de segmentación –que ya fue adelantado por la Presidenta a mediados de diciembre–, donde los grandes productores se beneficiarán con la baja de un punto en los derechos de exportación mientras los más pequeños con cinco puntos. La intención es tratar de revertir la fuerte caída en la producción de trigo. Según un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el volumen final de cosecha disminuirá a unos 9,3 millones de toneladas, un 26,3 por ciento menos que la campaña 06/07, debido a cuestiones climáticas y el menor uso de fertilizantes.

Los programas Maíz Plus y Trigo Plus tienen por objetivo aumentar la producción de estos sectores en detrimento de la soja. Ambos programas serán supervisados por la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario y por la AFIP, ahora conducida por Ricardo Echegaray, hasta hace unos días titular de la Oncca. El éxito de este plan dependerá de varias variables. Una de ellas será la normalización en la cantidad de hectáreas cosechadas. En el período 2006/2007, la cosecha fue de 16 millones de toneladas. Para este período (07/08), el Gobierno calculaba unas 11 millones de toneladas. Sin embargo, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires estimó una cosecha de 9,3 millones, lejos de los 13 millones establecidos como base del programa Trigo Plus.

Parte de la baja en el rendimiento de los campos tiene que ver con el menor uso de fertilizantes, una marca de las secuelas de la crisis internacional y el lockout agropecuario. La Mesa de Enlace había dicho en pleno conflicto que “sus productores” utilizarían menos tecnología en sus siembras. Esto podría atentar contra los beneficios para el sector, ya que con menos fertilizantes, los campos rinden menos toneladas. La otra variable a la que apostará fuerte el Gobierno será el mayor blanqueo de la cosechas.

Durante el lockout, tanto la Oncca como la AFIP dejaron ver las irregularidades de los grandes empresarios del sector, ávidos de no declarar parte de sus cosechas. El día en que Cristina Fernández de Kirchner anunció los programas Plus (4 de diciembre), desde el oficialismo aseveraron a Página/12 que la medida también perseguía que los productores declarasen sus cosechas. Con Echegaray en la AFIP, la apuesta fiscalizadora se acrecentará.

Según adelantó Fernández de Kirchner el 22 de diciembre, habrá una segmentación entre pequeños productores –hasta 1000 toneladas de producción en maíz y 500 en trigo– y medianos –de 1000 a 5000 en maíz y de 500 a 2500 en trigo–. Por cada millón de toneladas extra, los grandes productores se beneficiarán con la baja de un punto en sus retenciones, los medianos con dos y los pequeños con cinco. El incentivo fiscal podrá imputarse en cada caso como pago a cuenta del impuesto a las Ganancias o como parte del componente impositivo del Régimen Simplificado para Pequeños Contribuyentes. El decreto no dice nada de cómo se realizará la segmentación, algo que deberá definirse en la reglamentación de la normativa.

Más allá de las iniciativas oficiales, las perspectivas para el sector no resultan muy alentadoras. La Bolsa de Comercio de Buenos Aires estimó que “cuando se lleva cosechado el 92,4 por ciento de la siembra nacional de la campaña vigente, las últimas proyecciones revelan un volumen final de 9,3 millones de toneladas, frente a los 9,7 estimados hace una semana”. Según el informe, esta baja en la productividad se debe a la falta de agua, elevadas temperaturas, fríos a principios de noviembre y la menor aplicación de fertilizantes. Las zonas más afectadas fueron Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y las provincias norteñas del país.

Las perspectivas tampoco son buenas para el girasol, oleaginosa que quedó al margen junto con la soja de una baja en sus derechos de exportación. Según prevén desde la Asociación Argentina de Girasol, los 2,12 millones de hectáreas implantadas durante esta campaña dan cuenta de una caída del 21,5 por ciento respecto del ciclo agrícola anterior.

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