El oficialismo dio un viraje y apura la reforma política en el Senado

Los Kirchner bajaron la orden, para que se trate antes de que pierdan la mayoría.
El Gobierno sorprendió a propios y extraños con la decisión de apurar el trámite en el Senado para lograr que la reforma política se convierta en ley antes del 10 de diciembre, cuando perderá la mayoría en ambas cámaras legislativas.

Un día después de la media sanción que el oficialismo consiguió darle al proyecto en la Cámara de Diputados, el jefe del bloque de senadores, Miguel Pichetto, se desdijo del compromiso que asumió ante el vicepresidente Julio Cobos -titular del cuerpo-, de aceptar que el debate del tema se pase al año próximo y afirmó que "la voluntad política oficial es comenzar el martes el debate de la reforma política y avanzar lo más rápido posible".

Trascendió que fueron los Kirchner quienes personalmente presionaron al bloque de senadores oficialistas para que cambie de estrategia. El presidente provisional del Senado, José Pampuro, fue convocado junto a Pichetto a Olivos por Cristina Kirchner, ayer a la mañana. Allí, la Presidenta les pidió celeridad en el tratamiento de la reforma,

El proyecto ingresó ayer a la Cámara alta y el ultrakirchnerista santacruceño Nicolás Fernández ya citó para el martes a debatirlo en la Comisión de Asuntos Constitucionales que preside. Si consigue darle dictamen, deberá esperar siete días para llevarlo al recinto, ya fuera de la fecha de las sesiones ordinarias, que vencen a fin de mes.

Lo que aún falta decidir en el Gobierno es el "paraguas institucional" para darle sanción a la reforma. Es decir, si el oficialismo propondrá que el propio Senado vote la prolongación de las sesiones ordinarias -que terminan el 30 del corriente- para que se pueda votar antes del 10 de diciembre. O si el Ejecutivo convoca a sesiones extraordinarias solo por este tema, que podría terminar aprobándose 24 horas antes del recambio legislativo. La sorpresa de apurar el caballo fue tal que en declaraciones realizadas ayer tenmprano, el senador K Daniel Filmus afirmó que la reforma política se iba a tratar en marzo próximo.

Tras su súbito cambio de opinión, Pichetto remarcó que el proyecto de internas abiertas, simultáneas y obligatorias "es muy importante y ha generado un amplio consenso en Diputados", pese a que solo pudo ser aprobado en esa cámara con siete votos más de los necesarios y después de un debate exprés que derivó en la introducción de unas 50 modificaciones para atraer un puñado de opositores de provincias con necesidades financieras.

En la sesión del miércoles, los senadores de la oposición estuvieron alertas por si Pichetto llegaba a pedir "un voto de preferencia" para habilitar el debate de la reforma política en la última sesión del año prevista para el próximo miércoles. Como eso no ocurrió, todos creyeron que la revisión de la sanción de la Cámara de Diptuados quedaba para el año que viene.

La oposición salió a rechazar la maniobra. El radical Luis Najderoff le dijo a Clarín que "esta metología que emplea el oficialismo de impedir que el Senado sea Cámara revisora nos va a llevar a un desastre. Ya pasó esto con varios proyectos como la ley de medios", Sonia Escudero, del PJ disidente, dijo que "es una locura este apuro por sacar una ley tan importante".

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