Oficialismo y oposición están sin una estrategia

El denominador común de un sector y otro pareciera coincidir en un vacío notorio a la hora de definir cursos de acción. Los sectores opositores no logran comunicar adecuadamente la razón de su posición y el oficialismo pareciera sin iniciativa.
A la hora de bajar martillo el presidente del Senado dio por caída la sesión por falta de quórum, contrariando el precedente del mismo Senado de 2003, en que ante una situación similar se iniciaron las extraordinarias.

Rubén Pruyas pareció, así, orientarse a la estrategia K que apunta a una acción de pinzas que une la demora en la remisión de fondos al virtual bloque para el funcionamiento parlamentario.

Luego de caída de la sesión se esperaba que ese mismo día el Vicegobernador vuelva a convocar, incluso que realice una convocatoria en escalera, con fechas sucesivas, hasta que la Legislatura reinicie la labor que le permita, entre otras cosas, la consideración del PAF.

La falta de convocatoria por parte del único autorizado para ello, que es el presidente del Senado, impide que quede en evidencia quiénes contribuyen y quiénes retacean el quórum, suponiéndose que la recurrencia de tal recurso terminaría por exponer ante la sociedad una situación de la que el oficialismo pensaba sacar rédito mediático, frente a lo que supone la demora para el cumplimiento de los compromisos atados a la solución de los problemas financieros derivados de la no implementación del Programa de Asistencia Financiera.

El problema quizá radique en una cuestión de fondo, aún sin resolver, y que repercute notoriamente en otros estamentos del poder, esto es el Poder Legislativo, el Poder Judicial y fundamentalmente en la percepción del Cuerpo electoral de la Provincia, que no termina de visualizar con claridad la diferenciación de los proyectos y quienes lo corporizan.

Frente a un radicalismo gobernante está plantado como oposición otro sector del mismo partido, y un sector del peronismo llamado kirchnerismo el que, a la hora de pasar revista a sus propios legisladores, no tiene la convicción de un acompañamiento a rajatabla, en el marco de una estrategia de máxima como a las veces pretende imponer el delfín presidencial, Fabián Ríos, más allá de que en estos sucesos ha contado con el acompañamiento del Vicegobernador, que ha contribuido a que caiga la sesión y que no vuelva a convocarse.

Fuentes ligadas a la otra ala del Parlamento, esto es la Presidencia de la Cámara de Diputados, señalaron que nada puede hacer la titular de la Cámara baja por cuanto es el presidente de los senadores quien debe tener la iniciativa, en los términos del decreto que convoca a extraordinarias.

En este marco, un análisis de la realidad actual evidencia que entre el Gobierno y la llamada oposición hay un conjunto de sectores a los que responden los legisladores que no definen claramente su línea de acción quizás como correlato de las dificultades del propio gobierno en cerrar un núcleo fuerte que garantice un accionar coherente que, sin limitarse a lo parlamentario, se proyecte como un polo de poder que hasta el momento no ha podido constituir.

En el medio están los provinciales, las indefiniciones del propio liberalismo cuando no del peronismo anti K, que espera dejar pasar las anunciadas elecciones internas previstas para el 15 de febrero para luego terciar en la tracción del voto peronista.

En este contexto en que el poder se diluye parecieran explicarse las dificultades sobrevivientes de las que da claro testimonio la relación de fuerzas en ambas cámaras legislativas, lo cual sumado a la doble combinada que ensaya Pruyas, kirchnerista en Buenos Aires y oficialista aquí, ponen las cosas en un preocupante empantanamiento del que no resulta fácil salir y que, todo indica, podría profundizarse con el correr del calendario electoral, fundamentalmente porque la línea divisoria entre oficialismo u oposición parece difusa, y la licuación en el poder resulta notoria al iniciarse el último año de gestión del actual Gobernador.

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