El oficialismo le daría media sanción al paquete fiscal y al presupuesto

El oficialismo, envalentonado con las sucesivas victorias en el Congreso, se apresta para aprobar a más tardar el viernes en Diputados todo el paquete impositivo, el proyecto de presupuesto 2010 y la flexibilización de la ley de responsabilidad fiscal. A diferencia de las últimas pulseadas, el gobierno en esta oportunidad no contará con varios de los aliados de la centroizquierda, pero su negativa tendría como contrapeso los bloques provinciales.
   Cuando se esperaba para este año una fuerte discusión por el reparto de la coparticipación, que tiene como aditamento el vencimiento de numerosos impuestos en el corto plazo, el Ejecutivo parece haber encontrado la llave para cerrar esa caja de Pandora mediante el compromiso de asistencia financiera a las provincias y diluyendo los límites al endeudamiento, talón de Aquiles para una mayoría de distritos que prefirieron garantizar salarios que intentar recuperar autonomía federal, más aún ante un escenario fiscal que vislumbran de vacas flacas (ver aparte).

   El alejamiento de aliados de centroizquierda (como el socialismo, Solidaridad e Igualdad y Proyecto Sur) responde, entre otros aspectos, al incumplimiento de compromisos —hechos públicos por el titular del bloque del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, en la sesión de fines de agosto pasado por las facultades delegadas— respecto de avanzar hacia la materialización de un seguro universal y de ahora aprobada ley de medios audiovisuales, que el proyecto de presupuesto 2010 no incluye, mientras se incrementan los recursos para asegurar la renegociación de la deuda con organismos e inversores internacionales.

   La presidenta del bloque socialista, Silvia Augsburger, resaltó que "la definición de las asignaciones para el gasto público para el 2010 tiende a dar continuidad a las políticas públicas implementadas durante el período 2003-2009, que demostraron que ni cino años de crecimiento económico sostenido sirvieron para encarar los principales problemas que debe enfrentar la Argentina: la pobreza y la concentración del ingreso en unas pocas manos".

   La legisladora destacó que "para ello no sólo es necesario un nuevo patrón de crecimiento, sino también políticas que tiendan a capturar rentas de actividades hoy no gravadas —la renta financiera, los hidrocarburos, el juego, la minería—, de manera de poder financiar políticas activas que mejoren la distribución del ingreso, a través de un ingreso universal a la niñez y la adolescencia, un sistema previsional con un componente universal, una política federal de vivienda".

   Los diputados Claudio Lozano y Carlos Raimundi (SI), en su dictamen de minoría, resaltaron que el proyecto "no contiene partidas que expresen una política dirigida a solucionar los problemas más urgentes de la Argentina", por lo que proponen: un ingreso universal, seguro de empleo, universalización de la jubilación mínima y democratización del Ansés, "para que el uso de los activos acumulados por los jubilados sea orientado en función de sus intereses", explican.

   El dictamen que suscribió el oficialismo en la comisión no altera las estimaciones "macro" previstas por el Ejecutivo, ni tampoco cambian los llamados "superpoderes". Voceros del FPV detallaron que la idea es "iniciar la discusión el miércoles sobre solvencia fiscal y prórroga de impuestos y posponer hasta el jueves el debate sobre presupuesto".

   En el oficialismo reina el optimismo, mientras que aliados temporarios y oposición cuentan ya las fichas en el Senado para ver si logran arañar algo más de recursos para las provincias con la introducción de cambios en el reparto del impuesto al cheque.

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