El oficialismo apunta a cosechar ocho concejales ¿Es una meta realista?

La semana se inicia con la clara marca de la campaña electoral. Ya a 60 días de la compulsa, comienza a recortarse la silueta de la oferta electoral que finalmente representará a cada fuerza política.

Tenemos varios frentes para mirar, a modo de listado inicial, elegimos algunos. Nos proponemos repasar cómo se computan los votos, porque cuando un ciudadano vota, no siempre su voluntad termina ayudando a quién mereció su apoyo, sino justamente todo lo contrario.

Dedicaremos unas líneas a repasar la actualidad del gobierno de la ciudad, y otras al último poker político, con carteles en la autopista incluidos.

VOTE A PEDRO PERO FAVORECI A JUAN

La ley electoral que rige en la Provincia de Buenos Aires, está claramente enfocada en favorecer la gobernabilidad de los distritos, muchos de ellos, protagonistas de largas tenidas con fuertes escándalos.

Los Concejos Deliberantes pueden con las 2/3 partes de los votos, en nuestro caso, con 16 votos, interpelar y hasta suspender a un Intendente, lo que supone una fuerte crisis política para cualquier Distrito.

En Quilmes, desde el regreso de la democracia nunca se ha vivido una situación de ese tipo, a pesar que las crisis políticas fueron finamente agudas en varios tramos. Este comentario, que no tiene nada de ingenuo, apunta a recordarle a varios actores de la actualidad y sólo por traer citas más recientes, los tiempos de la desastrosa gestión que encabezó Geronés, Batalles y Coloma. Fue el anibalismo el que aportó los ediles suficientes como para conformar lo que se llamó una mayoría automática que, ni siquiera habilitó una interpelación y contra viento y marea dejó llegar el final de ese mandato.

Algo similar ocurrió en un tramo del turno anibalo-villordista siguiente, cuando la oposición al régimen que se quiso imponer en la ciudad logró reunir los votos suficientes no sólo para dominar el Deliberante sino también, para ofrecerle un freno a sus pretensiones más extremas.

En ambas situaciones, fueron los principales referentes del peronismo quilmeño los que sostuvieron posiciones contrarias a cualquier hecho que luego pudiera ser entendido como una alteración del orden constitucional; aún en los extremos políticos que transcurrían.

QUE DICE LA LEY ELECTORAL

Hay tres cuestiones claves a tener en cuenta frente a cualquier consulta electoral en Quilmes.

1.- Los votos positivos que resulten válidos, se dividen por las 12 bancas que se definen en cada turno. Es decir que para lograr un representante en el Deliberante cada agrupación política debe juntar al menos lo que marca ese piso.

CASO Nº1

El último turno electoral dónde se eligieron sólo legisladores fue el 23 de octubre de 2005.

Hubo 391 quilmeños en condiciones de votar. Votaron 290 mil, lo que decantó en 268 mil votos positivos. Para cada concejal se necesitaban algo más de 22 mil votos. El Frente para la victoria obtuvo 109 mil votos y la vertiente del peronismo 57 mil. El ARI tuvo 28 mil y el PRO 23 mil.

Entre los 21 partidos políticos que estuvieron en el cuarto oscuro, estas cuatro agrupaciones cruzaron el piso que los hacía acreedores a una banca; entre todas reunieron casi 220 mil voluntades.

Aquí está la cuestión. Aplicando la regla, si cada banca representa 22 mil votos y cuatro agrupaciones lograron 220 mil votos; estarían resuelta el reparto de 10 bancas. Las otras dos quedaron repartidas en 17 partidos políticos con menor representación que no lograron reunir la cifra.

El reparto final de bancas fue: cinco; tres, dos y dos bancas respectivamente. Es decir que tanto el ARI como el PRO, que apenas había cruzado la línea para tener un concejal, por aplicación del reparto de los votos residuales tuvieron un segundo concejal. Se trata del grupo de concejales que el próximo 10 de diciembre terminan su mandato y cuyo reemplazo se vota.

CASO Nº2

Veamos qué pasó en el turno electoral dónde Gutiérrez llega al gobierno. La elección fue el 28 de Octubre de 2007. Participaron 17 partidos políticos. Ganó el Polo Social con 77 mil votos. Segundo el Partido Justicialista con 71.6 mil votos. El ARI, casi duplica su elección anterior llega a 42 mil. Union/PRO, similar al turno anterior, 24 mil votos.

Había 400 mil personas en condiciones de votar. Concurrieron 307 mil; y hubo otra vez, 268 mil votos positivos. Es decir, que otra vez, cada banca representa algo más de 22 mil votos.

¿Cómo fue el reparto? Cuatro concejales para el primero y el segundo; dos para el tercero y dos para el cuarto.

En éste caso, desde una mirada estricta, ninguna de las agrupaciones logró reunir los votos de acuerdo a la cosecha que finalmente tuvo. El que más se benefició fue sin duda el PRO.

CASO Nº3

Claro que el caso más fuerte vivido en los últimos años, ocurrió el 14 de septiembre de 2003. Ese día se presentaron 29 partidos políticos a la disputa. Cada concejal terminó representado algo más de 20 votos y sólo dos partidos lograron cruzar la meta. Con sólo 75 mil votos, que era el 30% de la elección, el ganador se alzó con 10 bancas y el segundo con 26 votos, las otras dos.

De una simple revisión de la información que ofrece la historia, surgen tres conclusiones.

a.- El que gana, termina ganando mejor.

b.- A más cantidad de partidos políticos en disputa, mejor para los que pueden cruzar la línea.

c.- Si el voto se dispersa mucho, los votos dirigidos hacia fuerzas opositoras, terminan premiando a quién se quiso castigar.

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