El oficialismo le aprobó casi todo a Giacomino

El único revés del Ejecutivo fue el fallido aumento del boleto. Ese episodio marcó a fuego la dinámica del bloque frentista.
La tarea de los concejales de Córdoba en el primer año de la gestión municipal de Daniel Giacomino no estuvo caracterizada, como es habitual, por los roces entre oficialismo y oposición, sino más bien por los chispazos entre la propia bancada del Frente Cívico y el Ejecutivo, que en algún momento hicieron temer incluso por la gobernabilidad. Es que la bancada oficialista registró y replicó a su escala las diferencias políticas entre el intendente y el líder de la coalición gobernante, Luis Juez.

Cuando esas rispideces alcanzaron su punto culminante –particularmente, tras perder el oficialismo la votación para aumentar el precio del cospel–, Giacomino hasta llegó a decir que carecía de un bloque oficialista y que, a lo sumo, su bancada aglutinaba voluntades dispersas, no alineada con las necesidades de la gestión.

Sin embargo, al menos desde lo estrictamente cuantitativo, la bancada oficialista respondió. Según datos de la Secretaría Legislativa del Concejo, sobre un total de 119 proyectos que remitió el Ejecutivo fueron aprobados 100 (20 de los cuales venían en marcha ya desde la anterior gestión), algunos de ellos muy complejos.

Del remanente, la mayoría está en tratamiento, aunque también hubo dos expedientes (uno referido a la planta de personal y otro sobre concertación público-privada) que no se trataron porque el propio intendente pidió su devolución, y cierra la cuenta el recordado rechazo a elevar el boleto de transporte a 1,60 peso, que cayó tras el "no" a la iniciativa de la edila oficialista Teresa Saravia.

Otro dato estadístico relevante es que, de las 151 ordenanzas que aprobó el Concejo entre el 1° de diciembre de 2007 y el pasado jueves, 100 (66 por ciento) provinieron del Ejecutivo y 51 (34 por ciento) de los ediles. Esto marca, en comparación con los registros de la Unicameral de la Provincia, una mayor receptividad en el Concejo a iniciativas de los ediles y menor dependencia del Ejecutivo.

Golpe de timón. Graciela Villata, jefa de la bancada del Frente Cívico, se vio envuelta en la incómoda tarea de encarrilar el consenso entre 16 ediles de ideología y pertenencia política heterogénea y acompasar su tarea con la del Ejecutivo. "Al margen de lo que se diga, está claro que sí hay un bloque oficialista, que le dio al intendente las herramientas que necesitaba para gestionar. Siempre dijimos que a la gobernabilidad no la garantizábamos con palabras sino en los hechos, y las estadísticas así lo demuestran", sentenció.

Cuando el oficialismo se autoinfligió un durísimo revés político el 14 de febrero, al fracasar el aumento del cospel, quedó al desnudo que, por su composición individual, por la influencia externa de Luis Juez en unos cuantos ediles, y por el "ruido" de la interna del Frente Cívico, pocos proyectos tendrían un tránsito tranquilo y sobre alfombra roja en el Concejo. Con mayor o menor exposición mediática, la mayoría de las iniciativas del Ejecutivo fue "retocada" y quedó con la marca de los concejales en el orillo.

"Estamos orgullosos de poder decir que este Concejo no es la escribanía del Ejecutivo y que en el bloque no hay manos de yeso", reivindicó Villata.

Lo concreto es que desde febrero el oficialismo asumió que su ajustada mayoría de 16 votos (no puede darse el lujo de resignar ninguno) lo obliga a consensuar todo y marcó a fuego que no tiene margen para entrar al recinto si la totalidad de la bancada no está convencida de votar afirmativamente. Esa limitación determinó en la práctica que, ante la reticencia de alguno a votar un proyecto, hay que frenar la celeridad en el tratamiento y aplicarle todos los cambios necesarios.

Así, hubo iniciativas del Ejecutivo que se modificaron hasta en un tercio de su redacción inicial. Los casos más notorios fueron el pliego para licitar la basura, la concertación con Edisur, y el revalúo inmobiliario actualmente en discusión.

La dinámica del Concejo. Para las urgencias del Ejecutivo, quizá esa mecánica no es la ideal ni la deseable, pero en los últimos meses se amoldó bastante a la situación y Giacomino acortó algunas distancias con su bloque y con el viceintendente Carlos Vicente, de quienes tiempo atrás lo separaba un abismo.

Algo de eso se vio en el reciente debate para alumbrar Crese, la empresa estatal que limpiará la ciudad, y también el revalúo inmobiliario. En ambos casos, Juez expresó sus disidencias con los proyectos e hizo tambalear la adhesión de varios concejales oficialistas, pero después todos se encolumnaron y terminaron acordando retoques a ambas iniciativas.

Esta parece ser la dinámica que tendrá el Concejo durante la gestión Giacomino, salvo que las diferencias políticas de éste con Juez se agraven y el escenario vuelva a cambiar.

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