Ofensiva vaticana para neutralizar las críticas contra Benedicto XVI

Ofensiva vaticana para neutralizar las críticas contra Benedicto XVI
La Iglesia atraviesa una crisis interna tras el cuestionamiento de obispos europeos.
Una verdadera avalancha de cardenales y obispos se lanzó ayer a expresar "cercanía, devoción y afecto" a Benedicto XVI, después de que el secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone, afirmó que "el Papa no está solo y sus colaboradores le son fieles", aunque reconoció que había algunos que "desafinaban".

Los obispos argentinos que ayer vieron al Papa y que hoy volverán a reunirse con él también le manifestaron plena solidaridad y fidelidad, encabezados por el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio.

La Iglesia sufre una grave crisis interna que estalló cuando numerosos obispos europeos criticaron al Pontífice -sobre todo en Francia, Alemania, Austria y Suiza-, por haber levantado el 21 de enero la excomunión de cuatro obispos cismáticos ultraconservadores del grupo de Marcel Lefebvre.

Uno de ellos, el inglés Richard Williamson, hizo la crisis incandescente al declarar a la televisión sueca que no había existido el Holocausto de los judíos por los nazis ni las cámaras de gas. Williamson era desde 2003 director del seminario del grupo lefebvriano en La Reja, Moreno, cerca de Buenos Aires. El Gobierno argentino prácticamente lo echó en febrero del país y Williamson está actualmente en Gran Bretaña.

Las protestas generalizadas en Europa, sobre todo en las naciones de habla alemana, fueron duras y en una carta a los obispos del mundo que Benedicto XVI difundió el jueves, el Papa se muesta "apesadumbrado" porque "hubo hasta católicos que juzgaron necesario golpearme, con una hostilidad dispuesta al ataque".

Las abiertas contestaciones abarcaron otras situaciones. En Austria la conferencia episcopal en pleno protestó por el nombramiento papal de un obispo auxiliar ultraconservador en la ciudad de Linz. El obispo debió renunciar al cargo: una derrota para el Pontífice porque tuvo que aceptar el retiro del cuestionado obispo.

En Francia, varios obispos y una parte del mundo católico, respaldados por medios de gran prestigio, entre ellos Le Monde, abrieron un debate pronunciándose contra la decisión del arzobispo de Recife, Brasil, de excomulgar a la madre de una niña de nueve años, violada por su padrino y embarazada de mellizos, que sufrió un aborto terapéutico por parte de otros cinco médicos y sanitarios en un hospital, también excomulgados.

Las críticas apuntaron directamente a las cumbres vaticanas por su intransigencia, pues el "ministro" del Papa para los obispos, cardenal Giovanni María Ré, apoyó explícitamente la decisión del arzobispo de Recife de anunciar las excomuniones.

Ayer, la prensa italiana escribió sobre "la soledad de Benedicto XVI" y entablaba polémicas, incluso examinando la pérdida de popularidad del Pontífice, que en los últimos dos años ha visto diminuir en dos millones el número de fieles que lo siguen en las ceremonias públicas.

Convocados a movilizarse, muchos obispos y cardenales sacaron declaraciones de solidaridad con el Papa. "Benedicto XVI siente también en estos momentos la comunión de tantos obispos, pese a alguna voz desentonada, debida precisamente a falta de confianza en el Papa y en las decisiones que toma", afirmó el "primer ministro" del Papa, el cardenal Bertone.

El cardenal Bertone, quién con su lema "el Papa no está solo" convocó al mundo católico a cerrar filas detrás del Pontífice, dijo que Benedicto XVI es "un gran comunicador" y subrayó que la prioridad de su pontificado es "la unidad de los cristianos y también dentro de la Iglesia".

Desde Alemania, el país donde más criticas llovieron hacia el Papa germano, el presidente de la Conferencia Episcopal, Robert Zollitsch, agradeció al Pontífice en nombre de todos los obispos la carta que escribió Joseph Ratzinger, considerándola "una expresión de apertura y claridad", "grandiosa e insólitamente personal".

La Iglesia aparece bajo shock por las polémicas y las fuertes reacciones de dolor y enojo por parte del Papa. El diario vaticano L'Osservatore Romano, denunció ayer "los ataques, incluso con odio" de muchos católicos hacia el Papa, acusado de renegar el Concilio Vaticano II y ser un oscurantista. Pero la carta del Papa, afirma el diario de la Santa Sede, "es un texto apasionado y sin precedentes salido del corazón" del Pontífice.

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