Ofensiva sobre Waziristán

La iniciativa de confrontar a los milicianos talibán y a los combatientes de Al Qaida coincide con una creciente presión política por parte del gobierno de Estados Unidos para terminar con los grupos insurgentes.
La tan esperada ofensiva terrestre del ejército paquistaní sobre el sur de Waziristán finalmente comenzó ayer, cuando cerca de 30 mil efectivos llegaron al bastión talibán y abrieron fuego. Durante los últimos meses, las fuerzas armadas paquistaníes habían lanzado una campaña aérea para bombardear y debilitar los principales objetivos talibán. Entre cada ataque, los políticos paquistaníes prometían enviar a los soldados para recuperar por completo el control de esa región. Ayer, testigos de Waziristan relataron cómo los militares llegaron en lo que es el cuarto intento de destruir a las milicias de la zona tribal desde 2001. Según informes periodísticos, el ejército paquistaní ya habría sufrido cinco bajas. Las organizaciones internacionales ya hablan de miles de refugiados.

La iniciativa de confrontar a los milicianos talibán y a los combatientes de Al Qaida coincide con una creciente presión política por parte del gobierno de Estados Unidos para terminar con los grupos insurgentes responsables de los ataques contra las tropas norteamericanas del otro lado de la frontera, en territorio afgano. También coincide con la escalada de violencia que se registró en el país en las últimas dos semanas, en la que edificios y oficiales de la policía y el ejército se convirtieron en blancos diarios de atentados. En menos de medio mes, al menos 175 personas y el país entero están en estado de alerta.

El objetivo de la operación militar que comenzó ayer son los combatientes de las fuerzas talibán que solía dirigir Baitullah Mehsud, el líder asesinado por un ataque aéreo norteamericano en agosto pasado. Sus hombres ahora pelean bajo las órdenes de uno de sus veteranos lugartenientes, Hakimullah Mehsud, que marcó su emergencia como líder con una ola de ataques y atentados suicidas estrictamente contra edificios y personal militar y gubernamental.

Un testigo de la avanzada de los militares le dijo a la agencia norteamericana Associated Press que la gente en el sur de Waziristán, en el pueblo de Makeen, escuchó ruidos de combate cuando las tropas empezaron a ingresar en las afueras, pero no pudo escaparse porque ya había comenzado el toque de queda impuesto por los talibán. "Escuchamos aviones y helicópteros ayer por la mañana. Después explosiones. También estamos escuchando disparos y parece que el ejército ya está intercambiando fuego con los talibán", explicó el testigo, que pidió no revelar su nombre por su seguridad.

El gobierno paquistaní impuso ayer un "apagón mediático", por lo que ningún dato podía ser confirmado. Sin embargo, algunos reportes periodísticos sostenían que los paquistaníes habían rodeado Wana, el centro regional bajo mando de los hombres leales a Mehsud, en un ataque con tres frentes. El área ya estaba llena de jets de combate, cuando las tropas comenzaron a cercar la ciudad al amanecer.

No bien comenzó la operación militar, los grupos defensores de derechos humanos confirmaron que miles de personas de la región habían empezado a escapar de las balas y las bombas. También advirtieron sobre el potencial número de muertos que podría dejar la nueva ofensiva entre los refugiados, productos de los combates anteriores entre los militares y los talibán.

Según Amnistía Internacional, entre 90 mil y 150 mil personas ya se habían escapado de la región en julio pasado, cuando los soldados paquistaníes lanzaron un bombardeo aéreo y un ataque de artillería contra el bastión talibán. "El gobierno paquistaní debe garantizar el bienestar de sus ciudadanos, aun cuando están peleando contra un grupo interno... como las fuerzas talibán paquistaníes. No hay excusa para no respetar los principios básicos de los derechos humanos o las reglas de la guerra", aseguró Sam Zarifi, el director de Amnistía para Asia.

El gobierno paquistaní no confirmó el número de soldados desplegado. "Las tropas se dirigen hacia el territorio de los Mehsud. Por el momento no se trata de la totalidad de nuestras tropas, sino de algunos elementos que deben instalar allí una cabeza de puente", aseguró una fuente de la cúpula militar local. En cambio, el general del ejército Athar Abbas adelantó que sus hombres posiblemente se encuentren con un ejército talibán de unos 10 mil hombres, más unos 1500 combatientes extranjeros, vinculados con Al Qaida.

No obstante, el ejército logró apoderarse de la población de Spinkai Raghzai e instaló allí un retén, a tres kilómetros de Kotkai, la ciudad de donde es oriundo el jefe de los talibán paquistaníes, Hakimula Mehsud. La lucha por el control del principal bastión talibán recién comienza.

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