La ofensiva para reducir el aislamiento

El desfile de mandatarios por la capital cubana, una prueba de legitimación para Raúl Castro
En los primeros años de esta década, cuando Cuba vivía inmersa en la "batalla de las ideas" impulsada por Fidel Castro, era raro que un mandatario extranjero pisara la isla, aparte del incondicional presidente venezolano, Hugo Chávez. El aislamiento del régimen era notorio. La Unión Europea (UE) le daba la espalda y, en América latina, estaba todavía en ciernes el giro a la izquierda de sus gobiernos.

Pero en los últimos años, el panorama político cambió en la región y la UE fue suavizando su discurso hacia el régimen, hasta el punto de eliminar las sanciones impuestas tras la ola de represión desatada en la isla en abril de 2003.

Ese cambio de actitud hacia Cuba se ha visto favorecido (salvo en el caso de los incondicionales) por la retirada del poder de Fidel Castro. Aprovechando el viento a favor, la isla ha desplegado, en los últimos meses, una ofensiva diplomática para legitimar al gobierno de Raúl.

En noviembre pasaron por la isla los presidentes de China y de Rusia, Hu Jintao y Dimitri Medvedev, respectivamente. Y un mes más tarde, la asistencia del general a la cumbre regional de Costa do Sauípe, en Brasil, con el padrinazgo político de Luiz Inacio Lula da Silva, fue un paso decisivo hacia esa legitimación internacional, que se apuntaló con el ingreso de Cuba en el Grupo de Río.

Tras el debut de Castro en la escena internacional, La Habana se convirtió en una pasarela de mandatarios. Durante este año, son ya media docena los líderes latinoamericanos que han viajado a Cuba.

Primero lo hicieron los presidentes de Panamá, Martín Torrijos, y de Ecuador, Rafael Correa, y más tarde, la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner; la chilena, Michelle Bachelet, y el guatemalteco, Alvaro Colom. Y en breve lo harán el mexicano, Felipe Calderón, y el hondureño, Manuel Zelaya.

Entre visita y visita, Raúl Castro aprovechó para realizar su primera gira fuera de América latina, para estrechar lazos políticos y económicos en sus viajes a Rusia, Angola y Argelia.

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