Ofensiva opositora y amenaza K de largas vacaciones en el Congreso

Por: Eduardo Aulicino

El Congreso viene de meses muy intensos y se prepara para la última pelea del año. Las Cámaras estrenan después de una larguísima transición su nueva composición, pero fuera de la formalidad de la jura de los legisladores nuevos, nada es sereno. La principal batalla será esta semana en Diputados.

La heterogénea oposición, con sus contradicciones y debilidades, intenta traducir en conjunto los resultados electorales de junio: reclama, en definiva, más poder. Y el oficialismo busca mantenerse blindado ante la pérdida del manejo que ejercía. En el núcleo K, la idea es resistir en las comisiones estratégicas: dejan trascender que podrían empantanar el tema hasta marzo o más allá también. Es, se admite, una amenaza de largas vacaciones

El kirchnerismo resiste, en rigor, el papel de un Congreso que finalmente pasa a expresar la nueva realidad política. ¿Sólo se trata de pararse en posiciones de máxima? Hay algo más que eso. El Gobierno ya se aseguró leyes económicas a largo plazo, para superar la prueba de 2010; advirtió sobre la posibilidad de recurrir a los vetos presidenciales, habló de presionar con la "calle" -escindida del concepto de sociedad- y mantiene los mecanismos de presión para asegurar o sumar legisladores (ver página 9).

Los opositores dicen que darán pelea en todos los terrenos: se habla de las autoridades de la Cámara, la integración de las comisiones y hasta de la intención de forzar una prórroga mayor de las sesiones ordinarias. En este conjunto, hay puntos de acuerdo pleno entre los opositores y otros que exhiben contradicciones o matices.

¿Cuál es el punto de coincidencia sin vueltas? El reclamo de integración de las comisiones en función de la nueva composición de Diputados, lo cual deja al oficialismo como primera minoría, pero en graves problemas frente a proyectos que logren amalgamar posiciones en la oposición. La UCR, el PJ disidente, la Coalición Cívica, los socialistas y hasta algunas fuerzas que muchas veces han jugado como aliadas del Gobierno apuestan a esa ficha. Dicen sumar, según el último recuento, 134 voluntades y están dispuestos a llevar el tema al recinto, algo que rechaza el bloque K. Admiten que algunas comisiones estratégicas o tradicionalmente a cargo del partido de Gobierno (Presupuesto, Relaciones Exteriores, Defensa) queden en manos kirchneristas, pero sin garantizarle mayoría propia en la conformación general. El bloque K, encabezado por Agustín Rossi y que sumará a Néstor Kirchner, se opone frontalmente a tales planteos. Quiere asegurarse el control de seis o siete de las principales comisiones. Y sostiene que eso debe negociarse antes de llegar al recinto.

La resolución de este conflicto va atada a la elección de las autoridades de la Cámara. Y en este rubro no coinciden todos los opositores. Se ha esgrimido la posibilidad de pelear por la presidencia del cuerpo, sitio reservado tradicionalmente a la fuerza gobernante. Desde el radicalismo, Gerardo Morales y Ernesto Sanz --el jefe del Comité Nacional que se va y el que viene- hablaron de modificar la posición partidaria habitual, de sostenimiento de aquella práctica, pero en el interior del radicalismo algunos lo consideran peligroso ese juego. "No podemos responderle al kirchnerismo con sus mismos procedimientos", dice un referente que prefiere no abrir un debate público.

El peronismo disidente contempla también dar esa ofensiva. La Coalición Cívica, en boca de Elisa Carrió y de otros de sus dirigentes y aliados, como Patricia Bulklrich, rechazan la idea, pero algunos legisladores no la descartan en caso extremo, es decir, si el oficialismo empantana la definición de las comisiones.

Todos los opositores rechazan, claro, la alternativa de elegir autoridades de la Cámara y postergar la integración de las comisiones. En el oficialismo, en cambio, advierten que podrían maniobrar para que el tema sea postergado hasta marzo. "O hasta abril", dice un vocero del bloque. Ruidos de una realidad surgida de las elecciones de junio, pero que recién ahora empieza a expresarse en las bancas.

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