Ofensiva de Obama contra el desempleo

Destinará hasta 200.000 millones de dólares del plan de rescate para crear puestos de trabajo; también habrá rebajas impositivas
WASHINGTON.- En momentos en que el desempleo en Estados Unidos se encuentra en su nivel más elevado en 26 años, el presidente Barack Obama anunció ayer un plan para destinar parte del multimillonario plan de rescate financiero a la creación de nuevos puestos de trabajo.

Según los legisladores demócratas encargados de redactar el proyecto, esta ofensiva contra el desempleo costaría entre 75.000 y 200.000 millones de dólares.

En un discurso pronunciado en la sede del Brookings Institute en Washington, Obama anunció un paquete de medidas que incluye obras de infraestructura, inversiones para el ahorro de energía y reducción de impuestos a las pequeñas empresas, las que crean más puestos de trabajo en Estados Unidos.

El presidente norteamericano, que por tercera vez en la semana dedicó un discurso público a la lucha contra el desempleo, prometió concentrarse en "aquellas áreas que generen el mayor número de puestos de trabajo y al mismo tiempo los mayores beneficios para la economía".

El desempleo de noviembre se redujo sorpresivamente al 10% (frente al 10,2% de octubre), pero permanece en su nivel más alto desde 1983, lo que según los analistas le ha costado caro en términos de popularidad a Obama, que por primera vez cayó por debajo del 50% de respaldo.

El presidente de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, se había referido a un fuerte "viento en contra" que amenaza con poner en peligro la recuperación de la economía y volvió a pronosticar que el crecimiento en el corto plazo será moderado.

Obama afirmó que usará los fondos no utilizados de los 787.000 millones de dólares del plan de rescate financiero para impulsar el crédito, que obstaculiza el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas. El presidente también reveló que dedicará recursos a inversiones en obras de infraestructura, lo que también generaría nuevos empleos.

Obama ya había hecho referencia anteayer a la posibilidad de utilizar una parte de los 200.000 millones de dólares no gastados del plan de rescate financiero para estimular la creación de empleo.

Sin embargo, los legisladores más conservadores quieren que esos recursos sean destinados a reducir el elevado déficit presupuestario, que alcanzó la cifra récord de 1,4 billones de dólares el año pasado.

En su discurso, Obama lanzó duras críticas a los republicanos, a quienes acusó de oponerse a sus esfuerzos de estímulo económico y a su plan para reformar la salud pública, mientras apoyan reducciones fiscales y gastos que han inflado el déficit. "Nos obligaron a que diéramos esos pasos, la mayoría de las veces sin la ayuda de un partido de oposición, que, desgraciadamente, después de haber contribuido con sus políticas al estallido de esta crisis, decidió dejársela a otros para que la resolvieran´´, declaró.

El líder demócrata Steny Hoyer precisó que el monto del nuevo plan de estímulo para el empleo dependerá de su contenido. "Las cifras de las que se habla son de entre 100.000 millones, 150.000 millones", declaró. Al ser interrogado sobre el plazo en el que las medidas podrían ser aprobadas por la cámara, Hoyer dijo: "Podemos hacerlo en los próximos 30 o 40 días".

La Casa Blanca había expresado un cauto optimismo sobre la economía cuando Estados Unidos salió de la recesión en el tercer trimestre de 2009.

"Nuestro mayor desafío será que después del crecimiento de la economía, crezca el empleo", dijo Obama el lunes pasado, en medio de una seguidilla de apariciones públicas que empezó hace una semana con el anuncio del envío de 30.000 soldados adicionales a Afganistán.

"Al menos ahora, vamos por el buen camino", agregó el mandatario, quien asumió sus funciones en medio de la peor crisis económica en Estados Unidos desde 1930.

El vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, afirmó esta semana que Obama deberá mostrarles a los norteamericanos que está tan preocupado por ellos como por los bancos de Wall Street que recibieron esos fondos públicos. La Casa Blanca afirma que su gigantesco plan de estímulo creó o salvó un millón de empleos y evitó que la crisis fuera más profunda aún.

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