Ofensiva mediática de Obama para hacer frente a las críticas

Ofensiva mediática de Obama para hacer frente a las críticas
El presidente de EE.UU. dio entrevistas a cinco canales de TV, que salieron ayer. Ante la embestida conservadora, defendió su reforma sanitaria, dijo que no tiene un plazo para el retiro de Afganistán y que la recesión no llegó a su fin.
Antes de iniciar una semana decisiva para su política exterior, con su participación en la cumbre del G-20 y en la Asamblea General de la ONU, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, encaró ayer una ofensiva mediática sin precedentes, con un récord de cinco entrevistas televisivas en una misma mañana, para enfrentar la embestida conservadora contra su gobierno.

Obama dio entrevistas a los programas dominicales de las cadenas ABC, NBC, CBS, CNN y a la de habla hispana Univisión, con el principal objetivo de recuperar terreno en el debate por la reforma del sistema de salud, que espera que se apruebe lo antes posible. También explicó sus planes para Afganistán, reiteró su compromiso de reformar el sistema de inmigración en EE.UU. y habló de la economía, entre otros temas.

En las últimas semanas, el presidente está sufriendo una dura ofensiva conservadora, que lo acusa de gastar demasiado dinero en su propuesta de salud "socialista" y también le pide explicaciones por la guerra en Afganistán.

En el programa "Al Punto", de Univisión, el jefe de la Casa Blanca se definió como una persona "realista" y dijo que tanto la reforma sanitaria y la de inmigración son dos tareas muy difíciles, pero que aun así "se pueden lograr".

En su desfile por la TV -la primera vez que un presidente se presenta en programas de las cinco cadenas el mismo día- Obama no dio sorpresas. Volvió a dejar en claro que los inmigrantes indocumentados quedarán excluidos de la reforma de salud y que habrá mecanismos para verificar que sólo los residentes legales tendrán acceso a un programa de "intercambio" en el que, mediante subsidios federales, puedan comprar un seguro. Además, reiteró su promesa de que no subirá los impuestos a la clase media y aseguró que el futuro sistema de salud se podrá financiar con dinero que ya hay en las arcas pero se malgasta.

Obama insistió en que más de 45 millones de personas en EE.UU. carecen de cobertura sanitaria y consideró que la opción pública, que permitiría al gobierno ofrecer un plan de salud que compita con los de las aseguradoras privadas, no está muerta "en absoluto", aunque es sólo un elemento del ambicioso proyecto, cuyo objetivo es reducir los exorbitantes costos de salud, ampliar las opciones para los estadounidenses y mejorar la calidad de la cobertura.

En las entrevistas, grabadas el viernes en la Casa Blanca, el mandatario aseguró además que no cree que el "factor racial" esté alimentando las protestas que crecen en el país contra su reforma sanitaria. Así, se distanció de la posición del ex presidente Jimmy Carter, quien hace pocos días denunció el racismo como la verdadera causa de la campaña contra el gobierno.

"¿Hay alguien a quien no le gusto por mi raza? Estoy seguro. Pero hay también alguien que sólo me ha votado por mi raza: siempre habrá gente que me acabe juzgando bajo el prisma de la raza, pero no es ése el factor determinante", dijo Obama, y subrayó que la fuerte discrepancia existente tiene su base en "sentimientos anti gobierno".

"Bueno, en parte es que la oposición ha tomado una decisión", señaló: "Que no darán su respaldo a nada, por razones políticas".

Por otra parte, el presidente se mostró escéptico sobre el posible envío de más tropas a Afganistán. "Hasta no estar satisfecho de que tenemos la estrategia correcta, no estaré enviando más hombres o mujeres allá", aseguró.

"No me interesa estar en Afganistán sólo por estar en Afganistán o por enviar el mensaje de que EE.UU. se quedará allí", agregó, y remarcó que el objetivo de la estrategia debe ser derrotar a Al Qaeda y "proteger al pueblo estadounidense".

Además, habló de la marcha de la economía y consideró que aún no se puede decir que la recesión ha quedado atrás, pese a que la semana pasada el presidente de la Reserva Federal Ben Bernanke dijo que había indicios de que la crisis ya estaba cediendo.

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